— ¿Estás en la casa de Jin? Estoy a tres calles.
— Ajá, ¿por qué?
— Deja de hacer lo que sea que estés haciendo y sal.— Y Jungkook cortó la llamada.
Hyeji pausó el episodio de Modern Family, aún confundida por la reciente llamada, dio un mordisco a su emparedado y se puso de pie a la vez que se rascaba la pierna. Había un problema, y era que seguía en pijama siendo las cuatro de la tarde y no podía recibir a Jungkook, ni a cualquier persona, de esa manera. Fantástico, pensó sarcásticamente al ver a Seokjin bajar de las escaleras con esa sonrisa pícara suya que daba miedo.
— ¿Era Jungkook?— Preguntó con un tono chillante.
— Sí, ¿qué es lo que trama?
— Nada, nada.— Sonrió y se metió a la cocina.
Seokjin lo sabía todo, la ayuda que Hyeji le pidió a Jungkook, incluso el plan de Jungkook. Como Hyeji no quería que su primo la ayudara, accedió a hacerlo desde las sombras.
Hyeji bajó con unos jeans puestos y fue directo a la puerta, gritó un "vuelvo más tarde" y salió de la casa antes de que Jin la detuviera. En el justo momento que se giró después de cerrar la puerta, una motocicleta muy bonita se estacionaba frente a la casa y fue una gran sorpresa la que se llevó al ver que el chico que se quitó el casco era Jungkook.
— Okay, yo no sabía que tenías una moto.
— Hola a ti también, adorable Hyeji.— Dijo Jungkook con una risita, bajaba de la moto y se acercaba a ella.
— ¡No me digas así!— Musitó con molestia y con sus mejillas coloradas.
Jungkook sonrió. Por eso era que llamaba así. Hyeji solía ser muy gruñona, pero a la vez tímida; gritaba, pero al segundo toda ella estaba roja.
¿Cómo era que estos dos ya se mostraban un poco más cercanos? El día que Jungkook ideó todo, o sea ayer, llamó a Hyeji, el plan era sólo contárselo, pero terminaron hablando por horas y esa mañana, estuvieron texteando. Y aunque suene muy nefasto, era la primera vez en mucho tiempo que el celular de Hyeji recibía tantos mensajes.
— Vámonos, antes de que perdamos la cita.— Jungkook hizo un movimiento de cabeza.
— ¿Cita?— Preguntó confundida, caminaba con sus brazos cruzados a la altura del pecho.— Te seré sincera, tengo miedo de subirme a esa moto.
— Te subiste conmigo a un auto y yo estaba ebrio, no hay nada que temer.
— Buen punto.
Jungkook fue el primero en subir y con movimientos temblorosos, ella lo hizo también. Él no le tuvo que decir qué hacer, era lógico, o podía sostenerse del asiento ó sujetarse de la cintura de Kook y como quería seguir viviendo por varios años más, optó por la segunda. Ya con sus brazos envueltos en Jungkook y la motocicleta encendida, él arrancó lento, en serio muy lento, pero conforme iban saliendo de las pequeñas calles y llegando al bulevar, fue acelerando de una manera delicada y cuando menos se lo esperó, estaba ya por los 80 km/h, pero debido a su calma y dedicación, Hyeji ni siquiera tuvo que apretarse.
Se sentía segura.
Seguramente, con alguna otra persona, se habría aferrado de más, ya que, generalmente éstas arrancaban de manera extravagante para expresar un –sí, mira que tengo una moto y es genial–; pero Jungkook no. Apreciaba el hecho de que él fue cuidadoso y no un payaso.
La motocicleta paró frente a un edificio bonito y moderno, los locales eran en su mayoría boutiques, pero el más llamativo era un salón de belleza. Hyeji le dedicó una mirada a Jungkook.
— ¿Qué?— Preguntó con inocencia.
— ¿En serio?
— Tener un cambio de imagen estaba en la lista de Fix Me, te recuerdo. Cambio de imagen, nuevo look, todo está asociado.
— Y si mal no recuerdo, ése
era el punto número dos.— Ambos caminaban a la entrada del lugar.— Pensé que iríamos de una manera cronológica.— Susurró eso último.
— ¿Por qué lo dices en voz baja?— Preguntó acompañado de una risita.— Confianza.— Dijo sin esperar respuesta.— Tienes que tener confianza en lo que vas a decir. Hablar fuerte y claro.
Hyeji sintió ser regañada, a pesar que Jungkook estuvo sonriendo todo el tiempo. Ahora se encontraba con sus mejillas y orejas coloradas, mirando a otra parte. Pero como de costumbre, pasó de ser tímida, a la pequeña gruñona.
— ¿Eso qué tiene que ver? Estábamos hablando de Fix Me.
— La confianza tiene que ver en todo, adorable Hyeji. Sin la confianza, valor y fuerza de voluntad, no lograrás nada.
— Bien, ya entendí.
— Y con respecto a Fix Me, sí, nos iremos paso a paso, sin embargo, el primero y segundo vienen en conjunto.
— ¿Cómo?
— El primero es encontrarse a sí mismo, en este caso, gustos y hobbies, ¿qué mejor manera de pensar en nuevos gustos mientras te haces un cambio de look? ¿Eso hacen las mujeres, no?
— No lo sé.— Se encogió de hombros.— Lo único de lo que me puedo entender con una chica es del sufrimiento de cada mes.— Se burló de sí misma, tenía las manos en la bolsa de canguro de su suéter mientras ella se balanceaba.— Casi no he tenido amigas.
— Oh, ya veo...— Jungkook la miró y posteriormente sonrió.— Eso cambiará.
Finalmente entraron al local, la recepción era linda y con un fresco olor a lavanda que bloqueaba el olor de los químicos de los productos utilizados, la recepcionista verificó su cita y tras confírmala los hizo entrar a la siguiente sección. Hyeji, al ver chicas tan guapas y con bonitos cabellos y peinados, se sintió un poquito intimidada, ya que, a su lado parecía una niña de cinco años y cero experimentada en cosas de chicas. Nunca había ido a un salón de belleza, lo único que necesitaba en todo caso era rebajarse el largo del pelo, pero su madre se encargaba así que...
Dos estilistas los recibieron adentro, Hyomin era la estilista de Jungkook y Youngjo la de Hyeji, lo primero que hicieron fue lavarles el cabello, donde Kook aprovechó preguntarle a Hyeji el por qué se estaba quedando en casa de Jin, la respuesta fue que, había plaga en su casa, precisamente en su habitación y la de al lado, la cual estaba vacía, además, sus padres y hermano estaban yendo mucho a su ciudad natal y como ella estaba a nada de iniciar las clases, no podía irse; igual siempre había estado más en la casa de Seokjin que en la suya. Una vez hecha esa parte se fueron a sentar, uno al lado del otro. Hyeji hojeaba una revista de belleza.
No tenía idea de qué hacerse.
— ¿Ya decidiste?— Le preguntó él.
Hyeji negó.— No. No sé. ¿Tú qué te harás?
— Algo leve, volveré a mi color.— Sonrió.— Lo teñiré de n***o.
— Oh...
— Hyeji, recuerda, hasta el cambio más mínimo es válido.
— Sí, sí. Lo tengo.— Suspiró y lo hizo una vez más al ver a las estilistas acercarse, la de Jungkook ya venía con el tinte preparado.
A Jungkook ya le estaban aplicando el tinte, mientras Hyeji seguía quebrándose la cabeza, era la tercera vez que su estilista se iba y volvía. ¿La tercera es la vencida? No. Para Hyeji es la cuarta.
— Quiero cortarme el cabello hasta los hombros.— Dijo segura.
— ¡¿Qué?!— Jungkook preguntó sorprendido, incluso no se pudo quedar quieto y se manchó un poco.— Lo siento, lo siento.— De disculpó con la estilista y se volvió a Hyeji.— ¿Estás segura, en serio?
— Sí.
— Pensaba que si optabas por un corte, sería uno en capas, no que te iban a rapar.
— ¡No seas exagerado!— Dijo divertida.
Youngjo ya venía con la capa y tijeras, además de un rociador porque el cabello de Hyeji ya estaba casi seco por todo el tiempo de espera.
— Entonces, ¿hasta los hombros?— Youngjo sonrió. Una sonrisa que le transmitió confianza a Hyeji y la hizo asentir sin pensarlo.— Allí vamos.
Y el primer mechón fue cortado.
Jungkook apreció esa escena como si fuera el ataque a las Torres Gemelas. Hyeji en verdad tenía mucho cabello y era muy, muy largo. Córtalo hasta los hombros era un cambio muy inesperado.
Hyeji apenas y podía notar lo que le estaban cortando, porque en ocaciones ponían cabello sobre su rostro o estaba concentrada en lo anonado que estaba Jungkook. Se mira tan bobo...
— Jungkook tenemos que ir a lavarte.— Anunció su estilista.
— Oh, claro.
El corte de Hyeji estaba casi listo. Cuando Jungkook volvió, ella ya estaba siendo terminada.
— Oye, te ves mejor así.— Hyeji se refirió a su color de cabello.
— Digamos que el n***o es mi color...— Dijo apenas.— Wow.
Hyeji se miraba totalmente diferente. Aunque la pequeña tímida y gruñona seguía ahí, tenía un aire más maduro, más de su edad y se miraba más bonita aún. Su rostro se podía apreciar mejor, dejando a la luz sus lindos y pequeños rasgos, incluso sus ojos se miraban más grandes.
— ¿Wow?— Preguntó confundida y se puso de pie.— ¿Te gustó?
— ¿A ti te gustó?
— Me encantó.
— Pues a mí me encantó más.
Las mejillas de Hyeji tomaron color y en un movimiento para evadir la mirada de Jungkook, sintió lo ligera que era su cabeza ahora.
— ¡Wow!— Expresó también.— Se siente tan libre...— Dijo sorprendida y empezó a mover su cabeza de un lado a otro.
— ¡Para eso!— Pidió divertido.— Hyeji vas a marearte.
— Muy tarde.— Paró, haciendo una mueca y rápidamente tomando asiento.— Ughhh.
— Te lo dije.
Empezaron a secarle el cabello a Jungkook, Youngjo había desaparecido después de recoger los largos mechones, pero volvió después, con ellos, atados con un listón.
— El lado bueno de haberte cortado ese mundo de cabello, es que lo puedes vender.
— ¿Vender?
— Sí. En el negocio del estilismo, las extensiones son muy pedidas y caras, más si son de cabello real, tú nos vendes tu cabello y nosotras hacemos el resto.
— ¡Qué afortunada eres!— Expresó Jungkook desde su asiento.
— ¿Y cuánto crees que me den por esta cantidad?— Preguntó curiosa.
— Mmh... Tomando en cuenta que el largo es un poco más de 40cm...— Suspiró.— Un poco más de un millón de won.
— ¡¡¿Qué?!! ¡¿Y cuánto por el mío?!— Jungkook alegaba desde su asiento.
Las tres chicas sonrieron divertidas y Hyomin le dio palmaditas de consuelo a Jungkook. Después de que le secaran el cabello a él, fueron a recepción a pagar y a recibir el dinero del cabello de Hyeji. Lo siguiente fue cruzar la calle, ya que de ese lado se encontraba una cafetería.
— Me siento genial.— Dijo ella risueña.— Y es la primera vez que digo eso.— Lo miró.— Gracias.
— Dámelas dentro de unas semanas cuando todo haya salido con éxito.
Hyeji se encogió de hombros y asintió.— De acuerdo, kid.
— Me he dado cuenta que dices muchas palabras en inglés.— Sonrió.— ¿Te gusta?
— Me encanta ese idioma.— Sonrió también.— Hace un par de años me gradué de una escuela de inglés, asistía ahí desde pequeña.
— Entonces, ¿sabes el idioma?
— Yup.
— Yo también.
— ¡Cierto! Acabas de llegar de Estados Unidos. ¿Cómo te fue?— Dio un sorbo a su café a pesar que estaba frío, ya que, eso era, un café helado. Hyeji tenía una ligera adicción al café.
— Bastante bien.— Jungkook mostró su blanca dentadura.— Y qué bueno que me lo recuerdas.
— ¿Uh? ¿Por?
— Porque estando en Los Angeles, descubrí un gusto que lamentablemente dejé cuando regresé, pero lo volveré a retomar.
— ¿Y ese es?
— La fotografía.— Ese hobbie que se había creado por tomar la cámara y capturar bellos momentos, en verdad le había fascinado, aprovecharía eso y lo retomaría. Al notar la reacción de Hyeji, la miró curioso.— ¿Te gusta también?
— Estoy en tercer semestre de Periodismo.— Confesó.— No es simplemente que me guste, tengo que practicar la fotografía.— Jungkook alzó las cejas, anonado.— Pero sí, me gusta y mucho.
— Eso es genial, pero, viejo; hay que ponernos en marcha con el plan.— Se inclinó sobre la mesa.— ¿Hay algo que siempre quisiste hacer y nunca hiciste? Algo con lo que crees que te identificarás, a eso me refiero.
Hyeji se quedó pensando, había muchas cosas, como dibujar, pero ella no podía ni hacer un monito de palo, o cantar, pero prefería dar conciertos privados en la ducha; pero había algo que siempre había deseado.
— Patinar.
Jungkook sacó la pajilla entre sus labios y sonrió.— Eso es fácil, en la Universidad Youdo hay una pista de hielo y...
— No me refiero a patinaje sobre hielo, sino, sobre pavimento y eso, el clásico.
Hace mucho, cuando tenía catorce años, frecuentó una plaza con Jin y otros primos, ahí se encontraban una chica y su padre, ambos estaban patinando y lo hacían de una manera tan sorprendente, tan ligeros, tan libres... Yo quiero hacer eso... Pensó después de observarlos un largo rato, era increíble, el señor incluso patinaba de espaldas y su hija daba vueltas cuan bailarina.
— Entonces prepárate. Mañana será un largo día.