— Pe-pero... ¿dónde estamos?— Jungkook se dirigió a Taehyung el cual le respondió con una sonrisa.
Miró más allá de sus amigos, presenciando el gran aeropuerto de Gimpo y seguido, como un avión despegaba. Se volvió a sus amigos, ellos no dejaban de sonreír siendo incapaces de hablar por la gran sorpresa y felicidad de volver a estar con Jungkook y no sólo eso, en Corea. La primera fue Alex, quien corrió a Jungkook y saltó a él, Kook la recibió gustoso en sus brazos y por inercia, le dio vueltas en el aire, haciendo que ella riera.
Ellos habían quedado como muy buenos amigos.
— Te he extrañado tanto, Kook.— Dijo ella, sonriendo.— Nos haces falta en LA.
— Ustedes me hacen falta.— Jungkook rió.— De verdad, siento como mi vida es un poco aburrida.
— Es tu culpa por abandonarnos.— Derek interrumpió el abrazo de ambos y ahora el rodeaba a Jungkook con su brazo.— ¡¿Por qué no has llamado?!
— ¡Lo he hecho!
— Lo sé, sólo quería sonar dramático.— Todos rieron, Jungkook lo empujó en broma.— ¿Cómo has estado?
— Mejor de lo que esperaba, ¿y ustedes?
— También.— Dijo y le abrió paso a Brent y Madison, quienes lo primero que hicieron fue regañarlo como buenos padres que eran del grupo.
— ¡Éstas son las mañanitas, que cantaba el Rey David!— Jason hizo que todos se asustasen con sus repentinos gritos, o bueno, cantos que nadie más que él entendían.— ¡A los niños más bonitos, se las cantamos así!
— ¿Qué mierda estás cantando?— Preguntó Derek.
— Las mañanitas.— Contestó mientras se acercaba a Jungkook y lo abrazaba.— Es como el Feliz Cumpleaños pero de México.— Explicó.— Feliz cumpleaños, amigo.
— Gracias, J.— Dijo y se volvió a Tae.— Él es mi amigo el de las canciones en español.
— Oh, ya veo...— Alzó las cejas y después, como pudo, dijo en inglés:— Buenas canciones.
Todos subieron al auto de Taehyung después de subir su equipaje para el fin de semana. Tae tuvo la idea de ir a dar un paseo por las calles de Seúl para que los amigos de Jungkook conocieran una parte de la ciudad; todos habían quedado anonados con la gran cantidad de edificios que había, también lo bonita y moderna que era la ciudad. Jungkook les hablaba de ella, diciendo datos curiosos y buenos lugares que podrían visitar los siguientes días.
Luego de ese par de horas, los llevaron a un hotel cerca del edificio donde vivían Tae y Kook, se despidieron y volvieron a su departamento para ducharse y arreglarse para la fiesta que empezaría dentro de muy poco tiempo. Pasarían por ellos más tarde.
— ¿Te agradaron?
— Son buena gente.— Taehyung asintió.— Me gustó el hecho que intentaran comunicarse conmigo.
— Están locos.— Una sonrisa adornaba su rostro. Estaba feliz de tenerlos en Corea; iba aprovecharlos al máximo, sin duda.
Taehyung fue a ducharse mientras Jungkook buscaba algo que ponerse en su montaña de ropa que tenía sobre la cama, Tae salió y él entró. Afuera, Tarhyung estaba haciendo unas llamadas y asegurándose que todo estuviera en orden para la fiesta. Él y Seokjin habían invitado a todos a las 9:00 p.m. y estaban por ser las 10 p.m., eso significaba que estaban en buen tiempo y llegarían a una hora donde ya estarían la mayoría de los invitados.
Sin demorarse mucho, se dirigieron por los amigos de Jungkook los cuales ya estaban más que listos para una fiesta. Taehyung iba un poco asustado ya que ellos habían empezado a tomar ya y parecía que traían la fiesta en el auto.
— ¿Y son buenas fiestas las de aquí?— Preguntó Alex.— He escuchado que son muy reservados.
— De hecho, yo te lo dije, cariño.
— Cierto.— Chasqueó su lengua y sonrió.— Entonces...
— Sólo diré que, al igual que los coreanos pueden ser reservados, lo pueden ser de salvajes.
— Pero da igual.— Madison entró a la plática.— Uno hace la fiesta, la fiesta no se hace sola.
— Siento que todos nos mirarán raro por no ser coreanos.— Se burló Jason.— Si lo hacen, entonces yo los miraré más raro aún.
— No busques pelea si no te hacen nada, ¿bien?— Advirtió Brent.
— Okay, gruñón.
En muchos de los casos, el papá solía ser más accesible que la mamá, en el caso de Brent y Madison, quienes tenían los papeles del grupo, era diferente; Brent siempre intentaba tener el control y cuidado a las locuras de sus amigos, mientras Madison era la cómplice.
— ¿Dónde será?— Jungkook habló con Tae.
— He arruinado ya el "sorpresa " de la fiesta, así que dejaré la locación como tal.
— Bien.— Jeon rió por lo bajo, posteriormente mordiéndose el labio para no soltar una carcajada.— Pero apuesto que es en la casa de Jin.
— Te odio. Nunca más en la vida te regalo algo.
Jungkook empezó a reír solo mientras Taehyung intentaba golpearlo. El hecho de que iba a ser en la casa de Seokjin le agradaba, era un lugar muy grande, aunque un vecindario muy calmado. Vivía con sus padres, aunque éstos solían viajar mucho a su ciudad natal para encargarse de su granja y visitar a los abuelos. Jin prácticamente vivía solo.
Taehyung estacionó el auto en la cochera junto a la camioneta de Jin y su madre.
— Wow, qué bonita casa.— Jason miró a su alrededor.— En América no son así.
— Claro que no, idiota.— Derek lo empujó.— ¿Por qué las casas americanas tendrían que tener fachadas orientales?
— Pues cada quién sus gustos, ¿no?
Brent los manó a callar porque Taehyung se lo había pedido, ya que, se suponía que todo aquello era "sorpresa".
— Por lo menos actúa sorprendido, ¿de acuerdo?— Le pidió a Jungkook, éste asintió.
Como era de esperarse, entraron y las luces estaban apagadas, todo muy silencioso hasta que alguien tropezó con un mueble y empezó a quejarse, alguien que todos reconocieron como Hoseok. Las luces se prendieron de golpe y todos gritaron un sonoro: — ¡¡¡Sorpresa!!!; Jungkook rió y actuó sorprendido, justo como le pidió Taehyung y el primero que se acercó fue Jin, quien lo abrazó como pudo.
— ¡¡Feliz cumpleaños, Jungkookie!!— Lo sacudía con nada de delicadeza mientras le decía bendiciones.— ¿Él no pudo guardar la sorpresa, verdad?
— Nop.
— ¡Jeon!— Hoseok se acercaba con dos tragos en sus brazos y cuando le ofreció uno al cumplañero, lo alejó para tomárselo de un jalón.— Feliz día, amigo. ¿Quieres un trago? Ve por él, te espero aquí.
— Gracias, Hope, pero estoy bien.
Y así las personas se fueron turnando para felicitar a Jungkook, unos eran sus amigos, otros conocidos y algunos que jamás había visto en su vida. Entonces alguien saltó a sus brazos, persona que lo hizo sorprenderse mucho. ¿Qué hace ella aquí?
— ¡Jungkookie!— Dijo muy alegre con ninguna intención de soltarlo de aquel abrazo empalagoso.— Felicidades, lindo.
— Uhm, Hyemin... Wow... Gracias.
— ¡Te he extrañado horrores!— Chilló. ¿Uh? Jungkook se encontraba más que confundido, nunca fue cercano a esa chica.— ¿Cómo te fue en América? ¿Por qué no llamaste?
— ¿Llamar?— Jungkook preguntó, pero no fue el único ya que alguien más llegaba por atrás y preguntó lo mismo.
— Si piensas que él te iba a llamar alguna vez, estás muy, pero muy equivocada, perra mala.
— Youngie...— Jungkook intentaba no sonreír al verla allí, enojada porque Hyemin estaba con él.
— Jinyoung, vete a j***r a otra parte. ¿A caso no ha venido Jimin?
— Está consiguiendo unos tragos.— Fue sincera.— Tú deberías ir a ladrar a otra parte, ¿no crees?
— Está bien, eso es todo.— Jungkook se interpuso.— Hyemin, si nos permites...
La chica ahora pelirroja miró ofendida a Jungkook y con muy mala cara a Jinyoung la cual estaba sonriéndole victoriosa. Finalmente Hyemin se fue y Jinyoung se quedó a solas con Jungkook. Ella no tardó para darle un cálido abrazo.
— Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, canto horrendo pero no importa, feliz cumpleaños a ti.— Cantó con diversión.— ¿Qué se siente ser más viejo, eh?
— Mmh, me siento al mundo caer ante mí.
— O tal vez tus huesos crujir, viejo.
— Pero qué dices, la mejor época de una persona son los veintes. Voy a aprovecharlos, sin duda.
— Sí, eso espero.— Volvió a abrazarlo y poco a poco se fue separando.— Nos estaremos topando, ¿no?
— Eso espero.— Le sonrió.
— Hay que bailar una canción.
— De acuerdo.
Y Jinyoung se desapareció entre la gente.
El tiempo pasó y la fiesta se hizo más grande. La música y el alcohol se hacían cada vez más fuertes; Jin había estado gritando a todos que tuvieran cuidado con los muebles. Hoseok ya estaba ebrio. Sus amigos de América estaban por toda la casa, tirando la fiesta por la ventana. Mucha gente bailaba, otra jugaba o charlaba.
El baile que le había propuesto Jinyoung no se había dado y no se iba a dar. Jungkook no quería. La había visto con Jimin muy divertida y bueno, no quería crear un momento incómodo en su propia fiesta de cumpleaños. Lo mejor es que esté con su novio.
Pero a fin de cuentas se estaba divirtiendo mucho y sus amigos se estaban encargando de ello. ¿Ebrio? Sí, lo estaba desde hace rato.
— ¿Y quién es?— Alex llegó y se sentó en sus piernas. Jungkook se encontraba sentado en una de las sillas de madera reclinables del patio.— ¿Esa la que está con el pelinegro sexy?
— Jimin no es sexy.— Reprochó.
— Lo es, Jeon.— Soltó una risita y se acurrucó en el pecho de él.— Maldición, me embriagué muy rápido.
— ¿Cómo supiste que era ella?— Preguntó después de un rato. Así es, Alex sabía todo lo relacionado con Jinyoung, se había convertido como en la psicóloga personal de Jungkook. Daba muy buenos consejos después de todo.
— Porque me dijiste que sería la chica más bonita de toda la fiesta si es que venía.
— ¿La reconociste?— Sonrió como bobo.— ¿Verdad que es la más bonita de todas?
— La verdad no la reconocí, en realidad estoy viendo una persona multiplicada por cien.— Se rió.— Sólo te reconozco a ti y tu amigo Tae.— Lo miró.— La reconocí porque vi cuando te felicitó.
— ¿Y eso qué tiene?
— Digamos que ahora tengo como meta de vida buscarme a un chico que me mire como tú la mirabas a ella.
— Oh dios, ¿sigo siendo muy notorio?— Tiró de su cabeza e hizo un ruido de la garganta lo cual significaba que estaba frustrado.— Estoy siendo muy fuerte, justo ahora quiero correr a ella.
— ¿Y tirarme al piso? ¡Ni lo pienses!— Dijo divertida, rodeándolo por el cuello para asegurarse.— Voy a aprovechar que no estamos tan, tan, taaan, ebrios. Tienes que ser más fuerte por lo que estoy por decirte.
— ¿Decirme qué?
— Decirte lo que nadie se atreve a hacer.— Suspiró y se acomodó mejor en las piernas de Jungkook para verlo directamente a los ojos.— Tienes que olvidarte de Jinyoung.
— ¿Qué?
— Kook, entiendo que ha sido la mejor chica que has conocido y que sigues enamorado de ella, pero, tienes que olvidarla antes de que se vuelva algo enfermizo. No quiero que en un futuro estés deprimido o incluso amargado por una ex. Eres un chico muy guapo, maravilloso y fantástico. Chicas hay muchas y ya vimos que ¿Youngie? Sí, ella, no es la indicada. Así que, por favor, olvídala y ve en busca de el amor de tu vida.
— Wow...— Jungkook se quedó procesando lo que recientemente Alex le había dicho. Duele, pero tiene razón.— Veo que te preocupas por mí...
— ¡Claro que lo hago, bobo! Y esa chica igual, estoy segura que justo lo que te acabo de decir, es lo que te quiere decir. La vida da muchas oportunidades, así que, aprovéchalas o te golpeo.
— Gracias, Alex.— La acercó más a su cuerpo y le dio un pico en los labios que la hizo reír.— Vamos, hay que ponernos más ebrios.
— ¡Eso es! La fiesta apenas empieza, Kookie. Y las oportunidades apenas llegan.