009.

2172 Palabras
Taehyung se encontraba limpiando mesas de la cafetería donde trabaja, algo completamente innecesario, ya que su tarea no era la de un mesero, mucho menos la de un garrotero. — Taehyung, deja de hacer eso.— Le pidió Minsuk. Taehyung lo miró sorprendido. — Sabes que me gusta ayudar... Además, la banda tarda mucho en llegar. — Lo sé amigo, pero ese es mi trabajo y te estás ganando mi dinero.— Acusó.— Anda, mejor ve a checar la lista de canciones que cantarás hoy. Resignado y como un niño regañado, Taehyung fue al equipo de sonido donde estaba la lista del tracklist de ese día. Así es, Taehyung cantaba por las noches en un restaurante muy frecuentado. Era como lograba sacar adelante sus gastos y satisfacer necesidades materiales. Se encontraba hojeando la lista de canciones por tercera vez cuando escuchó un ruido familiar, sin embargo, descartó rápidamente aquella idea loca de su cabeza. Entonces Jeon Jungkook entró por la puerta. Aquel sonido familiar era el del motor de la motocicleta de su amigo, el cual solía escuchar todos los días que él trabaja ahí. Taehyung quedó en shock; no podía reaccionar a pesar que Jungkook se encontraba sonriéndole y haciéndole señas. — ¡Jungkook, hermano!— Minsuk lo saludaba emocionado.— Cuánto tiempo... — Más de un año... Sí, fue bastante. — ¡Niño rata, ven aquí!— Taehyung gritó y aún por la sorpresa comenzó a reír. — Cállate, idiota.— Jungkook también rió y fue directo a abrazar a Taehyung. El abrazo pronto se convirtió en una lucha de tres caídas, terminado con Tae tendido en en el suelo y Jungkook sentado en él, sacándole el aire mientras alardeaba lo bueno que era. Minsuk los ayudó a levantarse y como la banda aún no llegaba y tampoco se llenaba el lugar de clientes hambrientos, aprovecharon para charlar. Ambos sentados en el escenario bebiendo una par de cervezas muy heladas. — Es genial tenerte de vuelta.— Tae no paraba de sonreír.— Pero, ¡¿por qué carajos no me dijiste?! — Quería que fuera sorpresa. — Y vaya sorpresa.— Lo empujó y terminó sonriendo.— Han pasado muchas cosas...— Suspiró.— Y al parecer en Los Angeles pasaron cosas también.— Jungkook miró a Taehyung.— Vienes muy cambiado. Un tono arriba de tu piel, se nota que hiciste ejercicio, te perforaste las orejas e incluso hablas raro. — ¡Yo no hablo raro! Taehyung asintió divertido. Era verdad, hasta en oraciones mezclaba palabras en inglés. — ¿Y por qué volviste? Por lo que me contabas, te estaba yendo de maravilla en California. — Dejémoslo en que estoy mejor acá. — ¿No será que volviste por Jin...? — No. No exactamente.— Lo cortó antes de que dijera el nombre completo.— Volví más que todo por el kimchi.— Bromeó y después soltó un fuerte suspiro.— Me siento mejor acá, sinceramente. Taehyung lo miró bajo su flequillo.— ¿Y qué pasará con ella? — No sé, niño.— Carraspeó su garganta.— De eso me encargaré más tarde, primero te escucharé un par de canciones. Ya casi es hora. — Tengo una idea.— Taehyung saltó del escenario y después de la misma manera subió para quedarse de pie.— Como recién llegas, ¿por qué no cantas una canción conmigo? — ¿Cuál?— Preguntó sonriente. Le gustaba la idea. — Eyes, Nose, Lips. Jungkook aceptó y se puso de pie igualmente, fue a la barra para pedirle algo de comer a Minsuk, mientras esperaba, la banda que tocaba para Taehyung había llegado y de la misma manera la clientela fue fluyendo. Taehyung ya estaba cantando, Jungkook se encontraba en la barra comiendo una hamburguesa y al mismo tiempo lo miraba y animaba. — Es hora de que vayas para allá.— Minsuk le retiró el plato.— El chico está emocionado por tenerte de vuelta. Él sonrió, Kook estaba feliz y emocionado por estar de vuelta también. Arrastró la silla para atrás y fue al escenario, esperando abajo hasta que Taehyung lo presentara. — Con mi mejor amigo de vuelta a Corea, cantaremos una canción juntos. Jungkook, por favor sube.— Lo miró mientras hablaba.— Esto es Eyes, Nose, Lips. Una ronda de aplausos se hizo presente por parte de la gente, Jungkook saludó a todos y tomó el micrófono extra. Él y Taehyung se miraron, asintieron y sonrieron. Yoonki, el chico del teclado empezó con la pista y ellos a cantar. Empezó cantando Jungkook, pero a Taehyung de verdad le gustaba esa canción y Jungkook terminó siendo más que todo la segunda voz. — Te llamo más tarde, ¿de acuerdo?— Jungkook se ponía su chaqueta.— Tengo que ir a un lugar. — Está bien, Kook. Jungkook se despidió de Taehyung, la banda y Minsuk, salió del establecimiento y subió a su motocicleta. Dio un fuerte suspiro en el primer semáforo que se detuvo y decidió no pensar más en lo que estaba a punto de hacer. Estaba de vuelta, estaba en Seúl, sonriendo miró a su alrededor, admirando la ciudad que lo había acogido por años, la cual amaba. Los edificios altos, la vida nocturna, lo parques, la comida. Era tan satisfactorio estar de vuelta. Su corazón empezó acelerarse al tener aquel edificio enfrente. Tomó valor de entrar, saludó al portero y subió por el elevador hasta el piso que él recordaba, ya estando frente al departamento, tocó y tocó la puerta por un largo rato. Nadie abría. Se habría ido hace rato, pero desde adentro se escuchaban ruidos. Tocó una vez más. — ¡Ya voy! ¡Ya voy! Esa voz... Jungkook sonrió, casi lamentándose. — Uff...— Soltó aire al escuchar cómo quitaban los candados desde adentro. La puerta se abrió y la persona que estaba del otro lado se quedó blanca como un fantasma al ver a Jungkook en su puerta. — Tú... — ¡Hoseok, ¿quién es?!— Gritaron desde adentro.— ¡Apúrate! ¡Jiwoo y Jini están por llegar! Jungkook alzó las cejas al escuchar aquel par de nombres de la voz que no le agradaba demasiado. La voz de Park Jimin. — Necesito hablar contigo.— Kook habló en voz baja. — ¡¡¡Hoseok!!! — ¡Ya voy, Jimin! ¡Cómo eres terco, mierda!— Se giró para verificar que no su amigo no estuviera cerca, después de comprobarlo, se giró a Jungkook y habló de la misma manera que él.— Sube por esta misma acera dos calles, por allí hay un bar, el único cerca. Te veo ahí en quince.— Lo dijo tan rápido que Jungkook apenas le entendió y cuando quiso preguntar una duda, Hoseok ya había cerrado la puerta.— Jimin, ¿nunca te conté sobre el fantasma que ronda por el edificio?— Sonrió al escucharlo.— Era él. Jungkook se apresuró a salir del edificio, porque por lo que escuchó, al parecer Youngie estaba en camino y aunque se moría por verla, aún no era el momento. Encontró el bar con facilidad y llevaba ya más de quince minutos recargado en su motocicleta, esperando a Hoseok. Tenía en mente dejarlo para después y volver a su hotel para descansar, pero fue cuestión de segundos para que un Mustang n***o se estacionara a su lado y de éste saliera Hoseok. — ¿En serio?— Jungkook hizo una mueca al verlo. — ¿Qué? — ¿Vienes en auto a un bar que está a dos calles de tu casa? — Es un auto genial y es mío, todos tienen que saberlo.— Respondió mientras entraban al establecimiento.— Además, es un nene nuevo y me encanta sacarlo a pasear. — Sí, eso lo noté. Hoseok había cambiado su auto hace pocos meses; antes era un Mustang modelo clásico n***o, ahora tenía un Mustang GT n***o. Fue cuestión de ir a la agencia, entregar su antiguo auto y pagar la diferencia. — Dos tarros congelados.— Hoseok le pidió al chico de la barra, iba a hablar pero notó que toda la atención de Jungkook estaba en las mesas de pool al fondo.— ¿Quieres jugar? Jungkook sonrió y se volvió a él.— La pregunta es, ¿quieres perder? — Ten.— Hoseok le dio su tarro y se puso de pie para ir a las mesas.— Cambiaste un poco físicamente... Incluso te ves mejor y más grande.— Sonrió.— Pero esa jodida arrogancia no se te quita. — Aprendí a jugar en Los Angeles.— Tomó un taco.— Tuve buenos juegos.— Recordó a Alex.— Sobretodo el primero. — Por la manera en la que dices, mi mente me dice que jugaste, pero no billar. Jungkook rió mientras negaba y bebió de su tarro para después dejarlo en el la orilla de la mesa, observó con cuidado como Hoseok disparaba la bola blanca y la empezaba la partida con un mal tiro. — Hoseok, como te has dado cuenta, he vuelto y no pienso irme de nuevo.— Embocó la bola roja.— Y por eso te busqué.— Sus ojos cayeron en él.— Quiero saber todo lo que pasó este tiempo. Hoseok habló después de embocar la bola verde. — Iré al grano. Jinyoung ya no es tuya... Y siendo sincero, te costará más de una vida recuperarla. Aquello fue como ácido auditivo para Jungkook. Un enojó se formó en él de la nada, sintió más o menos el BIGBANG explotar en su pecho y la bola que pretendía embocar, la golpeó tan fuerte que ésta salió botando de la mesa. — ¿Jimin, cierto? — Lo sabes perfectamente.— Hoseok asintió.— Esos dos estaban destinados a estar juntos, incluso desde antes que tú la conocieras.— La bola morada entró en el hoyo.— Además, Jimin es el único que lograría hacer que ella te olvide. — Lo sé, Hoseok, lo sé.— Una bola fallida otra vez.— Quiero saber cómo estuvieron las cosas, no que me recuerdes lo que hablamos antes de que me fuera. —Bien, bien... ¿Desde dónde? ¿Desde que partiste?— Kook asintió.— Como era de esperarse, ella estuvo decaída por días, lamentando tu partida, claro que yo lo lamenté junto a ella— Mintió descaradamente.—. Pero bueno, eso terminó. Jimin estuvo metiéndose en problemas por Hyemin y sufriendo mucho por eso también, sin embargo, no tardó mucho para que mi Jini-boo y él se encargaran de ella.— Sonrió, pero la sonrisa desapareció al instante.— Entonces ellos empezaron a sentir algo el uno al otro. Mmh, bueno, Jimin ya lo hacía pero Jini no. Da igual, incluso se fueron de vacaciones a la Isla Jeju, donde por cierto, hago un rápido paréntesis, antes de que ellos se fueran, me besé con Jinyoung. — ¡¿Y por qué carajos me lo dices?!— Lo miró furioso.— ¿Quieres que te entierre esto en el culo o qué? — No. Lo hago porque fue el mejor día de mi vida y fue también, el mejor beso del planeta.— Lo provocó.— Además porque sabía que después de esas vacaciones yo ya no podría intentar nada con Jinyoung. — ¿Tenías corazonadas?— Jungkook lo miró bajo su flequillo, Hoseok asintió. — Las cuales se cumplieron. Después de esas vacaciones, Jinyoung y Jimin volvieron más cercanos que nunca. No tardó mucho para que estuvieran en algo. Finalmente, formalizaron su relación y ahora son una pareja muy, muuuy feliz. Tienen sus peleas, claro, pero nada grave. A pesar que era el turno de Jungkook, no se movió, estaba perdido viendo la otra mesa intacta. Sentía su corazón derrumbarse poco a poco. — Después de todo, ella me olvidó fácilmente mientras yo lloraba cada noche por ella... — ¡Yah! ¡Yah! ¡Yah! No te pongas cursi y tampoco como idiota.— Le reprochó con molestia.— Jinyoung sufrió mucho por ti, estabas en su cabeza siempre a tal grado que hasta se sentía culpable por hablar con un chico.— Jungkook lo miró, Hoseok seguía serio.— Tenía miedo de iniciar algo con Jimin por dos razones y una de esas eras tú. — ¿En serio? — No.— Ironizó Hoseok.— Yo. Jungkook guardó silencio otra vez. — Hoseok, necesito verla y hablar con ella.— Lo miró casi suplicando.— Y necesito tu ayuda para que Jimin no lo sepa. — Bien. Estáte atento de tu celular, ¿sigue siendo el mismo, no?— Jungkook asintió.— Recibirás una llamada mía en cualquier momento. Kook estaba agradecido, pero aún así no comprendía a Hoseok.  — No lo entiendo... Jimin es tu mejor amigo y a pesar de que haremos esto a sus espaldas, me estás ayudando. Hoseok sonrió después de embocar la bola negra, llevándose la victoria del juego. — Lo hago porque de todas maneras ella se lo dirá.
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