Lorenzo Estaba apunto de soltar un tiro en la cabeza de Emilio, Flor quien miraba perpleja la propuesta de imbécil, camino hacia mi y detuvo mi mano. —Yo no me pienso casar contigo, ni que estuviera loca, es cierto me falta un tornillo, pero no para casarme con un hombre que solo le importa su propia conversación —exclamó Flor. —¡Es mejor que te vayas Emilio, créeme es lo mejor, o juro que uno dos saldrá muerto de aquí —exclamé, quite la mano de flor de encima y empecé a apuntar nuevamente. —¡Lorenzo no!, Emilio se va en este momento —gritó Amanda. Emilio esbozó una enorme sonrisa, vaya pareciera que disfrutará este maldito teatro. —Está bien Lorenzo, me largo, y tú mi bella novia, en dos días será nuestra boda, o de lo contrario tu nuevo hermanito estará muerto, créeme cuando te di

