Apodos lindos

2146 Palabras
-------------------------------------- Pensilvania, 2017 -------------------------------------- Laurence estaba acostumbrado a levantarse temprano para hacer ejercicio, se escuchaba el sonido de los pájaros cantando, el chico se colocó ropa cómoda para ir a correr un rato por la zona que le mostró Kailyn, al bajar se encontró a Alexander desayunando. —Eres de los míos, Laurence. —El chico de ojos verdes le sonrió con timidez. —Me gusta ejercitarme, señor Miller ¿Qué es lo que haré hoy? —Podrías encargarte de la comida de los animales, Lyni, te explicara tú solo ayúdale a cargar los costales ¿sí? —Laurence asintió—, después me ayudaras a circular lo que falta de mi terreno es mucho lo que te llevara media semana aproximadamente, usaras alambre de púa. —Sí, señor Miller. —Dime, Alexander. —Señor Alexander, nos vemos. Laurence salió de la casa y comenzó a calentar para empezar a correr; cuando estudiaba la secundaria entro a un equipo de futbol, aunque al principio le molestaban por su ropa nunca evito que fuera uno de los mejores jugadores, ahora en este instituto le gustaría regresar a entrenar ese deporte. Comenzó a correr hacia adelante encontrando un pequeño arroyito se acercó para hacer abdominales y lagartijas. Cuando terminó de ejercitar su cuerpo, descansó un poco mirando el bello lugar, pensando en que tuvo que vivir diecisiete años con Alice y nunca le quiso como a un hijo, siempre fue solo el que aportaba dinero de su sucio negocio. Decidió regresar, a lo lejos miro a Kailyn que salía de su casa, debían ser las seis y media de la mañana; Laurence se sentía nervioso y un fuerte sentimiento le hizo acercarse a la joven de pantalones azules y camisa vaquera. —Buen día, Kailyn. —Hola, ¿estabas haciendo ejercicio? —Un poco, ¿necesitas ayuda? —Sí, ¿puedes ayudarme a cargar los costales de comida? —Claro. —Se acercó a cargar el costal de comida—. Tu papá me pidió que te ayudará y que debo circular la parte que no lo está. —Falta mucho por circular, probablemente un mes te lleve en terminar, además que solo eres tú y no sabes mucho de trabajo de campo. —No importa, aprenderé. —Kailyn sonrió haciendo que el chico se sonrojara y mirara a otra parte. —Entonces comencemos con este primer trabajo. —Laurence asintió, ambos se veían y sonreían, pero Laurence era el que terminaba avergonzado. Kailyn le veía a detalle, esa mañana en particular la chica se había levantado emocionada porque tenía un invitado y le gustaba mucho la idea de hacer un amigo. Kailyn se asomó por la ventana y se dio cuenta de que Laurence estaba calentando para correr, le observo irse corriendo. Sofía le llamo para que bajara a tomar café con pan; más tarde salió a comenzar hacer sus deberes como alimentar a todos los animales y después hacer que las ovejas fueran a comer en el lugar destinado cuidado por los perros entrenados por ellos para cuidar de las ovejas. Laurence termino de ayudar un poco con los pollitos y Kailyn alimentaba a los cerdos. —¿Qué haremos? —pregunto un poco cansado porque sí que eran muchos animales. —Desayunar, esto solo fue la presentación de todo lo que se hace en un rancho. —Le sonrió y el chico asintió, Kailyn tenía muchos sentimientos encontrados por el chico y pensamientos negativos de ella misma. Ambos entraron a la casa, Susan cocinaba el desayuno; huevos, frutas, jugo de naranja, café y leche. Los dos jóvenes se lavaron las manos. —Ayer hablé poco, puedes decirme, Susan. —El chico asintió—. ¿Estudiaste la secundaria? —Laurence estaba sentado a lado derecho de Kailyn, al lado izquierdo de ella estaba Sofía y Susan enfrente de las dos hermanas. —Estudié los tres grados con buenas calificaciones, antes de venir traje todos mis documentos para que me acepten el primer año de instituto y poder comenzar mi segundo año aquí. —No será lo mismo como en la ciudad. —Lo sé, pero es mejor iniciar. —Mi Kailyn es muy centrada en sus estudios, es muy inteligente. —La chica se sonrojó y Laurence asintió. —No es para tanto, mami —menciono un poco nerviosa y Susan sonrió. —Sofía no se queda atrás ¿Qué es lo que piensas estudiar, Laurence? —No sé lo que me gusta, pero he escuchado que los detectives protegen a los débiles. —Viéndote, te aseguro que puedes ser modelo porque eres guapísimo. —Laurence se sonrojó por la forma en que lo había dicho la mujer mayor y las dos hermanas asintieron. —No solo eso, mami, también se puede casar con mi hermanita. —Kailyn se ahogó con el jugo que tomaba y Susan sonrió con nostalgia recordando cuando se enamoró del señor Alexander. —¡Sofía! —Sofía no se equivoca, ustedes dos harían bonita pareja —Laurence se sintió incómodo porque él no era el indicado para alguien como Kailyn—, pero con el tiempo lo sabremos… yo aceptaría esa relación desde ya, Alexander sería el difícil. —Papá le pondrá muchas pruebas y al final no lo va a aceptar. —Sofía sonrió, Laurence se mantenía comiendo. —¡Están hablando de mí como si fuera una mercancía! —menciono Kailyn un poco molesta. —No es así, cariño, siéntate. —¡Sí, es así! —Kailyn salió de la casa porque sus padres estaban empeñados en buscarle pareja. Llego a su lugar preferido que era el granero. —No te preocupes, Kailyn siempre se pone de esa manera cuando le hablan de pareja. —Tal vez tenga razón, tiene dieciséis años, ¿no? —Este año hará diecisiete. —Creo que es muy joven para pensar en pareja formal y yo no podría ser el indicado. —Susan le miro con algo de intriga—. Kailyn es bella, pero yo no soy bueno. —Algún día tendremos que saber la razón. —Laurence asintió y continúo desayunando; minutos después tenía ropa para trabajar, pero antes fue a buscar a Kailyn. —Lo siento, esa plática se volvió incómoda. —Kailyn se giró a verlo, se veía bien con la ropa de vaquero. —No te preocupes, es solo que mis papás siempre me están presionando con eso de tener novio de prestigio aquí en lo que está acostumbrado hacer mi papá. —Eso me comento tu mamá. Considero que lo hacen para que tengas un buen futuro, no sé qué tipo de tradiciones tengan aquí, pero yo no me meteré en eso, solo quiero ser tu amigo. —Kailyn sintió que su corazón se rompió un poco. —También quiero ser tu amiga, tú eres demasiado genial para andar con alguien como yo. —El señor Alexander quería que Félix Graham se fijara en su hija, pero no parecía llamar su atención. Ninguno de sus padres se había tomado el tiempo de preguntar el trato que tenían por Kailyn Miller en la secundaria e instituto. —No se trata de eso, Kailyn. Es que tengo un trauma y no permito que se me acerquen las mujeres, es la razón por la que solo te ofrezco mi amistad, eres hermosa y que nadie te diga lo contrario. —Kailyn sintió sus mejillas enrojecer. —No intentaré nada contigo, Laurence, y te ayudaré con ese trauma. —Gracias, Kailyn. Iré a trabajar. —¡Kailyyyyyn! ¡Lyniiii! —Kailyn se avergonzó de ese apodo que se dejó poner por su hermanita. —¿Lyni? —Laurence sonrió—. Es tierno. —No te burles, buscaré un apodo para ti. —Haré lo mismo para que no tengas un apodo demasiado tierno. —Claro, te veo más tarde. Laurence cargo algunos postes que dejo en el auto que el señor Alexander le dio para usarlo durante su trabajo de circular el rancho. El auto es automático, pero lo ponía nervioso, no manejar bien. —Espero funcione. —El auto comenzó andar hacia adelante hasta que llego a la parte donde tenía que poner los postes e ir midiendo para que se viera bien. Kailyn se fue al instituto y a las dos de la tarde regreso, Sofía no había ido a la primaria porque le dolía el estómago, cuando se cambió de ropa Kailyn preparo una limonada para Laurence. Ambas hermanas fueron a buscar al chico que se veía concentrado sembrando los postes como había visto que estaban los anteriores en el terreno. —¡Laurenceee! —grito Sofía—. Lyni, hazme caso. —Ya te escuché, vamos. —Laurence, escucho las risas de ambas hermanas, dejo de hacer su trabajo para prestar toda su atención a ellas. La luz del sol le lastimaba mucho la vista. —Hola, chicas. —Hola. —Kailyn no pudo evitar sonreír al ver el rostro rojo del chico. —Te trajimos agua de limón y un pastelillo que hizo Lyni, bueno me voy a jugar. —¡No, te alejes mucho, Sofí! —¡Nopi!! —Salió corriendo. —¿Tú los cocinaste? —pregunto sorprendido por el sabor tan delicioso. —Sí, me gusta preparar postres —dijo tímida. —Sentémonos en el auto. —Los dos jóvenes se sentaron en la camioneta viendo los animales que tiene la familia. —Avanzaste con los postes y lo has hecho bien. —Mirando el lugar. —Al principio tuve problemas y me lastimé los dedos, pero fui entendiendo un poco, hay partes de la tierra que son difíciles de pasar, pero no me molesto, costumbre del trabajo. —¿Quieres que te ayude? —lo dijo esperanzada de que el chico le quisiera de compañía. —No creo, te puedes lastimar. —Kailyn asintió un poco triste—. Veo que has regresado del instituto ¿Por qué no me acompañas a la casa de mi padre? —Sí, puedes continuar trabajando mañana porque quiero mostrarte un río grande, supongo que viste el pequeño arroyo cuando fuiste a correr ¿no? —Sí. —Papá puede ayudarte con esto. —¿Crees que tenga tiempo? —Si tienes razón. Él promete algo, pero no lo cumple por el trabajo del campo. —¿Qué es lo que tiene ocupado a tu papá? —Siguió comiendo del pastelillo. —Él ayuda a los Graham porque perdieron su siembra de maíz por la helada, solo a ellos se les ocurre sembrar en este tiempo. —Kailyn se notaba molesta. —Están muy unidos a los Graham, ¿no crees? —En muchas formas, pero no hablemos de eso. —Te ayudaré para que no estés tan unida a esa familia. —¿Cómo? —Hablaré con mi padre para que les ayude en lo que ustedes necesiten y la ventaja es que no estarían atados a nosotros somos amigos, ¿no? —Tienes razón. Acepto. —Saben deliciosos los pastelillos. —Laurence sonreía porque era delicioso que le recordó a su niñez por un momento—. Siento como si hubiera probado este pastelillo antes. —Me alegra que te guste porque es receta de mi madre, tal vez por esa razón se te hace familiar. —Puede ser, deberías venderlos. —Lo intenté hace un tiempo porque dijeron que abrirían una tienda de pastelillos, pero nunca volvieron hablarlo o dar información que seguirían con el proyecto. —Seré tu primer cliente cuando tengas tu propia tienda. —Laurence sonrió pensando en la forma de ayudarle, pero solo Michael Wood podría ayudar. —Haré mi mejor trabajo para que te gusten. —Kailyn no se dio cuenta de que estaba coqueteándole a ese chico y él prefirió solo sonreír. —Tengo un sobrenombre para ti. —Levantando las cejas de forma divertida. —Yo también lo tengo —dijo con una sonrisa traviesa. —¿Cuál es? —Ren o Len, pero como tengo un amigo que se llama René, te pondré “Len”. —Me gusta, mis amigas suelen decirme Lenny, pero tu apodo familiar es más gracioso. —Se comenzó a reír. —No te burles que soy sensible. —Lo siento. Debemos irnos que tengo que asearme porque quiero hablar con mi papá. —Claro. —Miro a Sofía que estaba corriendo detrás de una mariposa—. ¡Sofía! ¡Vámonos! —¡Ya voooy! —La niña corrió detrás—. ¿Alguien quiere cargarme? —pregunto Sofía mirando a ambos. —Yo te llevaré. —Laurence levanto a la niña y la subió a su nuca, cuando Laurence le hacía cosquillas, Sofía le cubría los ojos. —Len, no me dijiste mi apodo. —Te llamaré Lili. —¡Me gusta! Nadie me llama de esa forma. —Laurence le sonrió y continúo caminando.
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