El lugar estaba cálido, cambió su pase y se vio la oficina principal. El Oficial Marcos y Stuart estaban ahí junto a Samantha, quien andaba con unos pantalones negros, unos zapatos de aguja blancos, una remera negra y una chaqueta blanca.
- Buenos días oficiales, buenos días Samantha.— Los saludos a todos amablemente y se sentó.
- Buenos días Oficial Johansson.— Dijeron Marcos y Stuart al unísono.
- Buenas días Scarlett.— La voz de Samantha era suave y tranquila.
- Bien, me gustaría ir a ver el cadáver e ir al lugar de los hechos. Quizás encuentre algo que nos ayude.
- Por supuesto oficial, pero es muy temprano y ..... Estas horas son algo agotadoras.— Dijo Stuart mientras se rascaba la nuca.
- Okey, ustedes quédense, yo iré con Scarlett a investigar.
Ambas salieron y se fueron al móvil que Scarlett llevó. Ella se sentó en el piloto y Samantha en el Copiloto.
- ¿Sabes donde queda el hospital? Quiero ver el cadáver.
- Si, yo te guío.— Arrancaron. - ¿Cómo ha dormido Scar?
- Bien, me relajé tengo que admitirlo. Ya ordené y me acomodaré bien en la casa.— Miró por el espejo retrovisor y su vista regresó hacia la calle.— Y, ¿tu?
- Yo bien, pero sola. Mi esposo trabaja como criminólogo igual que tu, pero antes de que esto pase, lo mandarón a Boston a investigar un caso así que yo estoy quedando sola en casa. Si él estaba aquí, tu no estarías sentado en este móvil. Lo dicho con algo de pena y Scarlett lo notó.
- Mi novio se queja de mi trabajo porque siempre me mantiene lejos de él y antes de venir me dijo que era mi trabajo o él. Así que terminó con este caso y seguiré con el próximo.
- A la derecha. Scarlett dobló. Vaya, debe ser difícil. Escoger entre el amor de tu vida y tu trabajo al que amas. Scarlett nego.
- No, no es tan complicado, solo escoge al que te hace feliz.— Se formó un silencio que duró unos cuatro minutos. Scarlett detestaba el silencio, pero a veces era lo que más necesitaba en el mundo, en aquel momento necesario hablar.— Y, ¿de donde eres?
- Soy de aquí, era hija única y mi padre era pescador. La temporada de pesca era buena y eran de esos tiempos que vos metías la mano en el mar y al sacarla, tenías un pez en la mano. Era mucha cantidad. Mi madre comenzó a trabajar limpiando casas y esas cosas, mi padre trabajaba y yo iba a una escuela pública, la mayoría les pasaba lo mismo que yo y bueno, la cosa es que me egrese y todo, hice la carrera de policía ya la mitad de la carrera me tope con mi esposo.— Sonrió al decirlo. La sonrisa era contagiosa y eso hizo que Scar sonriera también.— Dobla a la izquierda.
- Yo conocí a mi pareja cuando iba a culpar al asesino, nos conocimos el día del juicio y luego me invitó a un bar, desde entonces hemos salido. Eso pasó hace cuatro meses atrás.
- Ah, apenas arreglan. Yo con mi esposo nos llevamos 5 años de casados y te digo que son los mejores, mejor si es con la persona correcta. Aquí es Scar, estaciona.
Estacionó la patrulla y luego se bajaron. Scarlett sacó su libreta para anotar y Samanta sólo miraba para todos lados.
Al entrar al hospital, el olor a medicina invadió su olfato y eso hizo que arrugara la nariz. Samantha sonrió y también arrugó la nariz.
- Si Scarlett, aquí queman los medicamentos vencidos, son unos hijos de puta.— La continuación y se fueron a la secretaria.
Una mujer de tez morena, cabello n***o y ojos oscuros les sonrió.
- Hola señoras, ¿puedo ayudar en algo? - Ambas sacaron las placas.
- Hola, buen día. Soy la Oficial Gobris, ella es la Oficial Johansson, queremos ver los cadáveres de las víctimas por favor.
- Si, Vengan.
Siguieron a la mujer, ella tenía un traje de enfermera color violeta y se amoldaba a su gran cuerpo. Era muy robusta y eso le quedaba bien.
Llegaron a una habitación que estaba al final de un pasillo algo siniestro que eso le puso a Scarlett los pelos de punta. Entraron y había dos camillas con vendas arriba de cinco cuerpos.
- Aquí pueden investigar, ya encontrarán la salida. Si pasa algo, solo griten.— Se fue, dejándolas solas.
Scarlett se puso un guante de látex y sacó la manta blanca que había arriba del niño que había sido asesinado.
- Oh mierda. Samantha se tapó la nariz y miró para otro lado. El rostro del niño estaba abierto por la mitad y su estómago también, a los costados tenía arañazos y mordeduras.
A Samantha le dio tanta impresión, que llegó hasta ser algunas arcadas pero se contuvo para no vomitar en el lugar.
Scarlett comenzó a mirar las mordeduras y los arañazos, pasó la libreta y la lapicera a Samanta.
- Anota, 6 mordeduras en los dos brazos y una en el tobillo izquierdo, arañones en el cuello y en la oreja derecha. Falta el intestino grueso, los ojos, la lengua y el páncreas, el resto esta todo lastimado. Vamos al otro.
A los otros cuerpos le faltaba lo mismo, algunos sufrieron más arañazos y mordidas, esa era la única diferencia. Salieron de ahí y se dirigieron a la patrulla.
¿A dónde vamos ahora? - Scarlett suspiró. No quería tener que ir a verlos, pero una visita no le vendría mal.
- Iremos a Homer, conozco a alguien que sabe de esto.
Comenzaron a conducir hacia Homero. Estaba a unas cuatro horas de Seward.
- Dios, esos niños, esas personas. ¿Qué persona parecía tanto odio para llegar a hacer eso? - Scarlett miró a los ojos.
- Me parece que el asesino lo hizo por dos razones. Por hambre y para llamar a la atención de alguien.
Se formó un silencio. Samantha se quedó recapacitando y luego hizo un chasquido con la lengua.
- No se de donde sacas esas teorías, pero ahora que lo dices, tiene un poco de sentido. La persona que lo he hecho en Estados Unidos esos órganos para venderlos o ...— La otra opción la estremecía.— Comerlos.