Las luces apenas alumbraban el pasillo. Se escuchaba el sonido de sus zapatos contra el suelo y retumbaba en las paredes. Antes de llegar, estaba Emmanuel parado frente a la puerta, sonrió de costado y suspiró. — Jason, Jason, Jason.— Caminó a los costados lentamente.— Siempre tan egocéntrico, posesivo y arrogante. — Déjame entrar Emmanuel o te dolerá. —¿Qué?— Río el vampiro a carcajadas. Negó con la cabeza y Jason se enfurecía cada vez más.— ¿Tu me lastimaras a mí? Eres patético Marchrest. Jason se acercó a él y le pegó un izquierdazo en la cara, lo pateó en el tobillo derecho haciéndolo caer y luego lo agarró del abrigó para darle un cabezazo y dejarlo desmayado. Le sangraba la nariz y tenía el labio cortado. — No te mate porque no soy como tú. Le pateó el estómago y caminó satisfe

