Al verlo ahí parado frente a ella, hizo que sienta un cosquilleo que corrio toda su columna vertebral. Scar se cruzó de brazos y lo miró a los ojos oscuros que alguna vez deseo perderse en ellos. —¿Qué vienes hacer?— Le preguntó con la voz quebrada. Jason supo que estaba llorando y cuando levanto la mano para acariciarle el rostro, Scar se lo negó enseguida.— No. ¿Qué vienes hacer aquí? Por algo viniste, dime por qué.— Él suspiró, ella se estaba muriendo de frío y él la hacía perder el tiempo. Scar suspiró y cuando iba a cerrar la puerta, él la detuvo. —Necesitamos hablar. —No, tú quieres hablar. Yo no. Ahora vete, no quiero verte nunca más, vete. Su tristeza había desaparecido y el enojo la invadió. Quería golpearlo, reventar su puño contra su mejilla. Jason entró a la casa y cerró

