Ya estaba abriendo la puerta de calle, cuando don Mario me alcanzó en una zancada bastante ágil para un hombre de su edad. _Rodri, te digo algo, chico_ dijo _Si_ dije, el perro estaba ansioso por ganar la calle _No se permiten animales aquí_ dijo con cara seria, de circunstancias. _ ¿No? Pero si la vecina de mi padre siempre ha tenido un perro_ dije _Bueno, hacíamos una excepción con ella, pero mascotas aquí, no, desde hace tiempo ya_ _Joder, que putada ¿no?_ _Veré si puedo hacer algo, pero vais a tener que dejar el animalillo en otro sitio, seguramente_ dijo _Vale_ dije, salí a la calle Pensé que Andrea se lo iba a tomar fatal. Me fui de allí con una sensación extraña, las palabras soeces de don Mario resonaban en mi cabeza. No recordaba a este hombre tan de derechas, algunos am

