¿Y te acuerdas de David, mi prometido? Llevábamos tres años juntos y quedamos en que nos casaríamos en cuanto se graduara. Incluso hablamos de alargarlo un par de años si no soportábamos estar separados tanto tiempo. Lo amaba, o al menos eso creía, pero entonces te conocí a ti. Ella pasó un dedo sobre mis labios. Sabía lo que hacías. Las chicas no son tan tontas. ¿Querer ser mi amiga, ir al cine? Sabía que querías meterte en mis pantalones, pero no me preocupaba. Ya me habían coqueteado antes, pero yo quería a David. No eras una amenaza y me gustabas. Eras gracioso y un buen chico. Me llevabas al cine, comprabas pizzas y me dabas algo que hacer los viernes por la noche mientras David no estaba. Enseguida me di cuenta de que, a diferencia de muchos chicos, no ibas a ponerte feo ni insiste

