Narra victoria Cassano. «¿Debería regresar?» pienso mientras decido si hacerlo o no, la verdad es que mi mente me juega malas pasadas, no sé si hacerle caso a mi corazón o mi cabeza que solo busca razones para no regresar... Sostengo el volante de mi auto con mucha fuerza aferrándome a esa única cosa que puede cambiarlo todo si giro de regreso. Pronto me dejo llevar por mi corazón y doy vuelta para ir a casa por ese hombre que me espera. Conduzco a toda velocidad reflexionando en que no se haya marchado, de igual manera si ya lo hizo no lo culpo, es como si lo hubiera utilizado para tener unos orgasmos y luego me fui sin decir nada más. Llego a casa, estaciono mi auto y al hacerlo me doy cuenta de que Apolo apenas está saliendo de casa, eso me hace aliviar, ya que todavía no he perdido

