San Francisco Un taxi para frente a Sisa, ella lo aborda y da la dirección para que la lleve a su destino, en lo que ella se da ánimos para hacer lo que a continuación sería un momento muy difícil. Al bajar le pide al taxista que le dé unos minutos, ella corre a la puerta y anuncia su visita, el personal que ya la conoce la deja pasar sin siquiera pedir autorización, ya que al parecer esa era la orden, ella podía ir y venir a placer. Pide indicaciones del paradero de su hijo, que a estas horas ya se encuentra despierto, ella se dirige a su habitación y en cuanto lo ve se abalanza sobre él y usando mucha fuerza lo toma en sus brazos, le deja un beso en la cabeza. —¿Qué pasa? Es muy temprano... —repela el niño. —Lo sé, solo vine a verte antes de irme. Aprovecha el tiempo que estará

