Y ahora, comportándose de esta manera cuando su reputación solo tenía la posibilidad de verse perjudicada. A decir verdad, los rumores de Sulley no habían causado daño real. Le causaron algunos inconvenientes en el trabajo durante unos días, pero no hubo consecuencias mayores. Y aquí estaba él, tratando de encontrar una solución en su contrato para deshacerse de ella más rápido. Mia se preguntó quién era realmente este hombre y qué tipo de persona era en realidad. No podía ignorar el sentimiento que se encendió dentro de ella al escucharlo hablar sobre los pasos que había tomado para protegerla y corregir lo que le había sucedido. Era el mismo sentimiento de la noche en que se conocieron por segunda vez. —¿Qué...? —Mia se aclaró la garganta—. ¿Qué vamos a hacer hoy? No quería hablar más

