Roma Amanezco con mucho calor, necesito quitarme lo que tenga encima porque siento que me asfixio. Cuando comienzo a moverme escucho un gruñido , y me doy cuenta de que no había sido un sueño erótico el que tuve, y junto con la realidad de lo que paso la noche anterior llego el arrepentimiento. Vladimir lograba desestabilizarme tanto que era preocupante. La noche anterior Andres se presento para pedirme disculpas por lo que había dicho en la reunión , aunque después empezó a interrogarme queriendo saber que pasaba con el jefe. Obviamente le dije que no era problema de él y que no podía meterse en mi vida, porque ya no eramos nada. Cuando creí que tenia todo bajo control y que Andres había entendido que no habría nunca más un "nosotros", cae como del cielo o mejor dicho escupido por el

