Román se ajustó la corbata y se aseguró de que su cabello estuviera arreglado antes de ponerse la chaqueta. Era un bastardo, pero estaba bien. Era la naturaleza de cualquier negocio. Les daba un poco de lo que deseaban desesperadamente y ellos le daban lo que él necesitaba. Y Evelyn se lo había dado muy bien la noche anterior. Ella dijo que quería sentirse como si estuviera en una relación y a cambio él podía seguir follándosela. Era un trato directo. Entonces, ¿por qué sentía que estaba negociando con malditos terroristas? Él arrancó su corbata bruscamente y rodó los hombros por unos momentos antes de comenzar a hacer el nudo de nuevo. Lo había sido él quien ofreció el nuevo trato, pero Evelyn lo había aceptado tan ansiosamente. Había sido comprada con tanta facilidad. Todo

