Después de unos minutos me pongo en pie y camino hasta la ventana, el paisaje inmenso e imponente es lo único que logro ver. Hay un par de kilómetros de caída libre. No, no pudo haber sobrevivido. Me volteo hacia Rosa, que está ahí, como si no acabara de matar a un hombre, como si no hubiera cumplido la promesa de Edward. —Gracias —le digo, y ella gruñe como toda respuesta. —¡Aleck! —un grito proveniente de la otra habitación y me devuelve a la realidad. El presidente. Cuando llego corriendo al comedor, Rombru ya ha llegado y pelea, a cuchillo, con Riss Polush , los otros dos están en el suelo, muertos. — Aleck —me grita Rombru —Luís— el presidente está tirado en el suelo, le sangra la cara y tiene en la mano un cuchillo que esta clavado en su pierna. —¡No! — le grito, pero muy tard
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