Con tan intensa actividad estaba perdiendo el control de mantener los ojos abiertos, me sentía tan segura recostada en sus brazos que lo único que deseaba era que no acabara nunca este momento. —¿Te dormiste?—sentí su pregunta causando que abriera los ojos. —No, bueno sí, me encantó Mateo. Contigo he sentido que estaba haciendo el amor y no teníamos solo sexo como tuve...—no me deja acabar. —No me interesa saber con quién te has acostado. Hagamos como si esto fuera la primera vez para ambos. Solté una carcajada haciendo que el sueño que tenía desapareciera para recordar y darle sentido a lo que acababa de decir. —¿Qué es lo que te hace tanta gracia?— empieza hacerme cosquillas porque sabe perfectamente que era imposible pensar eso, porque la experiencia s****l que tenía era difícil de

