Miradas que duelen

1317 Palabras
Cada momento, imaginación o expresión estimula la mente, altera la conciencia y nos deja ver la hermosura que solo existe en nuestros deseos y sueños. Fantasía, sentimiento, emociones o incluso realidad, todo se unen en una misma mezcla causando una debilidad que a veces es difícil llevar de manera sana. —Diga—conteste la llamada media dormida y sin ver de quien se trataba. —Buenos días, Sra. Williams, ¿espero no haberla despertado? Mierda, era mi jefe y yo aun dormida. Eso me pasa por haber estado pensado toda la noche en el estúpido de Taylor. —Buenos días, Sr. Aguilar, por supuesto que no, me desperté hace rato—me sentí nerviosa. —Se le nota en la voz—eso sonó como sarcasmo. —Te llamaba para avisarle que pasaré por su casa para ir juntos a una junta fuera de la empresa, será breve, desayunamos con mi socio y después regresaremos a la oficina para la reunión de hoy. —Bien, aquí le espero entonces—añadí y después la llamada fue finalizada. Salgo de la cama como si de vida o muerte se tratara esa ducha, necesitaba prepararme lo antes posible antes de que llegara Aguilar. —¿Qué te ocurrió hoy?—cuestiona Maria al verme salir de mi habitación. —Me quedé dormida. —Es raro de ti, y más sabiendo lo que te gusta correr por las mañanas. —La presencia de mi ex jefe me está dejando sin dormir, sueño incluso despierta con él y lo peor de todo es que lo voy a estar viendo muy a menudo y no sé si podré llevarlo de manera positiva. —Ay Natalia, intenta no enamorarte. Le sonreí de manera pensativa y después un mensaje llega a mi móvil. Sr. Aguilar: —Llegué, la espero fuera. Me puse de pie y salí de mi casa, no sin antes despedirme de mi mejor amiga. Mi vista detectó aquel lujoso auto, donde el cuerpo de mi jefe descansaba a la espera de mi llegada mientras sus brazos musculosos estaban cruzados y sus hermosos y lindos ojos se ocultaban detrás de unos lentes elegantes. Cuando me acerque a él no supe qué hacer, él parecía pensar mientras lo miraba. —Hermosa mañana. Entonces su voz masculina lo hace volver de sus pensamientos, acarreando en mí una sonrisa tímida mientras procedía a abrirme la puerta. Mientras arranco el motor de su coche, me estuvo explicando de qué iba a ir el encuentro de esta mañana con su socio. —Coge mi portátil—me pide y entonces giré mi rostro a los asientos de atrás para agarrar el laptop, pero en ese instante él también gira su rostro donde nuestras respiraciones se sintieron muy cercas, y él se detuvo por un segundo mientras todo en mí empezó a temblar. Carraspeo girando su facción hacia la carretera. —Disculpa. —No... Pasa nada — susurré con dificultad apenas se escuchó mi voz. Abrí su Mac y me pide que ingrese la contraseña. —Amo a mi pequeña Sandra—dijo y no entendí nada. —Esa es la contraseña para poder acceder. Asentí y después introduje lo que me dijo. ¿Me pregunto quién es esa Sandra? —seguramente su novia. —me contesté a mi misma. Empecé a revisar su correo electrónico tal y como me pidió, y después le confirme la llegada del email que estaba esperando. —¿Lo puedes leer en voz alta? Hago lo que me pide mientras él sigue manejando. Sin darme cuenta ya habíamos llegado al restaurante donde él detiene el coche y me mira de manera tan intensa, su rostro mostraba seriedad mientras sus ojos recorren mi fracción donde me sonrojo por completo al ver a un hombre como él observando de ese modo. —¿Entendiste el informe que acabas de leer?—cuestionó en medio de esa seriedad. —Sí, Señor—contesté con miedo. —¿Y podrás explicarlo con tus palabras y de manera improvisada frente a mi socio? Todo en mi tenso. —Sí. —Vale, entonces, salgamos Srta. Williams— añadió y salimos donde estamos mientras entramos a la cafetería. Narra Aguilar. Pensé otra vez en las palabras que me dijo Nicolás, y me quedé pensativo mientras la tenía frente a mí, no me quiero imaginar que al final ella termine en sus brazos, Nicolás no es apto para ninguna mujer y menos para la mujer que tanto me transmitió y que sigue causando ese mismo efecto en mí. —Sr. Aguilar, ¿y si me equivoco?—dice ella mientras caminamos hacia mi socio que nos mira con una sonrisa. —No te preocupes, te ayudaré. No dijo nada más y entonces llegamos donde la presento como mi secretaria y asistente personal. —La apertura comercial y la globalización de mercados han acelerado— empieza a explicar mientras mi mente y mis ojos están concentrados es su forma de expresarse. —No lo podríamos saber con exactitud, pero las fuentes son fiables—mi socio asiente. —Lo que quiere expresar la Srta. William es un marco de referencia claro y confiable a mediano y largo plazo—hable causando que Natalia me mirara y después se hizo el silencio mientras nos observábamos a los ojos. Es fácil enamorarse de alguien con tan solo mirar lo que se tiene delante, pero lo que realmente es difícil es amar más allá de lo que uno ve. —Muchas gracias Sr. Aguilar, creo que ahora me quedo más tranquilo después de la explicación de su asistente. Mi socio le agradeció a Natalia y después nos fuimos a la empresa donde lo duro estaba por venir y no solo con los inversionistas, sino que Nicolás no es de dejar pasar así sin más lo que le entra por los ojos. —¿Por qué no avisaste antes?—Nicolás le grita a su secretaria al ver que el intérprete que habíamos contratado no iba a venir. —¿Cómo carajos encontramos en tan poco tiempo a alguien que hable alemán? Note como la chica tiene la mirada en el suelo y por lo que se ve está bastante asustada, quien no lo estaría con esos gritos. Me llevé las manos a la cabeza mientras suspiro en busca de una solución, los nuevos inversionistas son alemanes y pidieron que la conferencia fuese en su idioma y no en inglés. —Srta. Williams, puede preguntar a Maica si llegaron los Alemanes—le dije a Natalia nada más entrar por la puerta de la sala de reuniones. Al rato me confirma que estaba subiendo y entonces es donde Taylor pierde el control de sí mismo, esta reunión era importante. —¿Qué hacemos? Volví a suspirar y sentía que todo se nos estaba saliendo de las manos, ya que no sé si con una disculpa arreglaremos esto. —Si quieren puedo ser su traductora, al alemán es uno de los idiomas que domino a la perfección—la voz de la mujer que tenía junto a mí de pie hace que vuelva a alzar la mirada y que esta vez solo la podía contemplar con admiración. —¿En serio?—me puse de pie y acorté la distancia. —Sí, Sr. Aguilar, de hecho estaba en mi currículum todos los idiomas que hablo. Sonreí de lado y después le agradezco y me disculpo a la vez por no haberme dado cuenta por qué se me pasó por completo cuando leí aquel día su curriculum. Nuevamente estaba concentrado en como Natalia nos traducía todo lo que se estaba diciendo y de un momento a otro me di cuenta como Taylor muerde su labio mientras le dedicaba unas miradas atrevidas y ella le seguía el juego, le sonreía cada vez que podía y ahí es donde entendí que había entrado en la trampa de Nicolás.
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