—¿A dónde crees que vas? —¿Quieres conversar conmigo, prima?—preguntó Feray mirando con un gesto despreocupado y soberbio a Arabelle. La Kralice en cambio mantenía un aire sereno y calmado que contrarrestaban las acciones de su familiar. —¿Hasta dónde piensas llegar? —¿No tengo idea de a qué te refieres? Arabelle suspiró. —No tienes idea de cuanto me avergüenza saber que la hija de la hermana de mi padre terminó cayendo al más bajo agujero. Papá se sentiría de lo peor y tiene razones para hacerlo, pues no tengo ni la más mínima duda de que si alguna vez existió la vergüenza en ti, ahora no queda nada. Feray sonrió y encaró a Arabelle ocultando la humillación que aún mantenía en sus ojos. Había hablado a Kerem para conversar en la soledad de aquel lugar pensando en que tal vez s

