Sonia no pudo responder. Entretanto, Lucas ya estuvo en la puerta, diciendo con indiferencia -Alonzo, llévala a casa - Teresa lo miró fijamente y las lágrimas fluyeron por la mejilla imprevistamente. Otro rayo descendió del cielo y al mismo tiempo, empezó a llover torrencialmente. La lluvia cayó sobre las hojas de los árboles en el patio, así que se sintió el frío. Alonzo apareció sin que nadie se diera cuenta y le dio su abrigo a Teresa. Luego se fue junto con ella. Bajo la lluvia, Teresa giró la cabeza y gritó sollozando -Lucas, ¿te has enamorado de mí alguna vez? Desde la infancia hasta la madurez, ¿has sido conmovido por mí una sola vez? - Se quedó allí. Parecía que había decidido quedarse obstinadamente allí antes de recibir la respuesta del hombre. Alonzo se mostró un poco abati

