-Ella me invitó -respondió Carmen con frialdad. -¿Verdad? No opino lo mismo - -Yo tampoco. Anoche muchas de nosotras te vimos bailar con el hijo de la familia Vicente - -Carmen, ¿por qué no lo admites? Eres nada distinta de nosotras. También deseas tener a un buen esposo. ¿Por qué finges como si realmente fueras pura y superior? ¿Acaso eres una princesa? ¡Madre mía! Me das risas - No obstante, Carmen seguía sin mostrar ninguna expresión -Digan lo que les da la gana. Estoy ocupada, me voy - -¡Espera! -Las chicas la volvieron a rodear -Carmen, te damos otra oportunidad. Únete a nosotras, desde hoy, seremos como amigas para compartir las oportunidades y también todas las consecuencias - Carmen permaneció en silencio. -¡Oye, habla! - Viéndolas con ganas de hacerle daño a Carmen, Sonia

