Sus ojos finos eran muy hermosos, sus cejas afiladas estaban ligeramente fruncidas y sus pestañas eran gruesas, haciendo que sus ojos se vieran aún más oscuros y agudos, y le dieran a la gente una sensación de opresión. Él parecía frío e indiferente a otras personas. El aliento en su cuerpo también le daba a la gente una sensación peligrosa, pero Sonia no le tenía miedo. Él ya la había salvado dos veces. Era una persona buena. -¿Qué...? -Ella tocó el cuello. Lucas la miró y dijo en voz baja -Eres muy fragante - Sonia bajó la cabeza y olfateó -Debe ser el olor del gel de ducha. Si te gusta, te daré una botella - Esta fue la primera vez que alguien quería darle una botella de gel de ducha como regalo. Lucas levantó un poco las cejas y dijo -Vale - La voz preocupada de Félix de repente

