Dentro de la puerta, Sonia parpadeó ligeramente. -¿Sombra? ¿Es posible que una tonta como ella tenga sombra psicológica? -Silvia se rio en voz alta como si hubiera escuchado algo gracioso, pero su sonrisa era feroz -¿Cómo puede que una tonta tendría sombra psicológica? - Lidia se preocupaba que decía algo inconveniente, así que dijo -Señorita Silvia, no se enoje. Si la señorita Sonia hizo algo mal, me disculparé con usted por ella - -¿Quién crees que eres? ¡Qué derecho tienes a disculparte conmigo! ¡Apártate! -Silvia se quedó sin paciencia y la empujó. Sonó un sonido de un objeto pesado aterrizando en el suelo. Sonia finalmente cambió la expresión en su rostro, abrió la puerta y salió corriendo -Silvia... por favor no -salió y gritó horrorizada, pero no se escondió detrás. Silvia se

