Por el camino iba contándole a Pablo lo poco que recuerdo, él estaba realmente asombrado que yo una mujer que siempre me porte correcta terminará enredada con con desconocido.
-Marti pero no entiendo ¿de dónde salió ese hombre?.-
-No lo recuerdo bien, sé que después de salir huyendo, Lorena y yo nos sentamos en un parque a llorar, creo que fue por casi tres horas, después decidimos ir a un bar, ella mencionó que debíamos celebrar que de nuevo era soltera, no le vi problema y la acompañé. Después mis recuerdos se nublan, sé que tomamos y ella mencionó que debía enamorar un hombre esta noche, que le demostrara que yo era una mujer bella y encantadora, después solo recuerdo acercarme a un hombre y ofrecerle un trago, creo que ya perdí la conciencia.-
-Me imagino que te emborrachaste.-
-Como no tienes idea, aún tengo dolor de cabeza.-
-¿Y del hombre?-
-¿Qué con el?-
-Bueno, ¿no recuerdas nada de lo que hicieron?.- preguntó
Yo cerré un momento mis ojos, comencé a sobar mis sienes, trataba de recordar al hombre, solo habían pequeños fragmentos.
Recuerdo
-Por el poder que me otorga el estado, los declaro marido y mujer.-
-Es una tontería, ¿cómo es que nos estamos casando?- mencioné poniéndole la argolla en su mano, él sonreía mientras trataba de poner la mía.-
-Estás vestida de novia, hoy se supone que tendrías una boda y yo te la estoy dando, ¿qué te parece esposa?-
-Que es una locura, pero que me encanta.- respondí para luego lanzarme a besarlo, él lo hacía muy apasionado, al punto que mi piel se quemaba.-
-Disculpe señores, para que el acta sea válida necesito sus firmas, como verán desde enero del presente año la ley nos obliga a redactar acuerdos matrimoniales, no se permitirá divorcios antes de un año, ya estamos cansados que nos usen para una aventura de noche, espero que no sea el caso de ustedes.- mencionó el ministro que ofició la boda, yo la verdad estaba en otro mundo así que firme, ni siquiera puse atención a los detalles.-
El hombre también lo hizo y corrimos a un hotel, sé que él me llevó en brazos, los dos nos comíamos a besos, pidió una habitación matrimonial, los empleados rápidamente nos asignaron una, al ingresar mi vestido se rompió.
Creo que los dos estábamos impacientes por comernos, al punto que en cuestión de segundos quedamos desnudos…
-Marti… ¿si escuchas lo que dices? Te casaste de verdad.-
-Pablo ahora lo recuerdo y tengo miedo, en verdad estaba muy ebria y no sé lo que hice.- mencioné frustrada.-
-Según escucho tuviste sexo con ese hombre ¿te cuidaste?- Preguntó
-¡No! Sé que él tampoco pues yo tenía sus fluidos sobre mi piel.-
Pablo frenó la camioneta, vi como fue a una farmacia, al rato volvió con la pastilla del día después y algunos analgésicos.
-Tómatela.- ordenó
Yo así lo hice, con Miguel siempre usábamos preservativo, yo mencioné que no quería cuidarme, estaba en la edad perfecta para tener un hijo, por otro lado, no me llevaba muy bien con la carga hormonal que producía los métodos, siempre hacían estragos en mi cuerpo.
-Un año debes estar casada con ese hombre antes de deshacer el contrato matrimonial.-
-Pablo ni siquiera se con quien me casé, lo mejor es que esperemos que pase el año, seguro que será rápido, luego iré al juzgado y redactaré el divorcio, seguro no tendré problemas.- mencioné engañándome
-Bueno ahora quiero saber ¿fue mejor que Miguel en la cama?- preguntó Pablo con burla.-
-Lo poco que recuerdo te diré que si, creo que me ato con su corbata a la cama, me practico el mejor sexo Oral de mi vida, también me sometió por horas, no quedó espacio en mi cuerpo que no fuera besado por el.-
-Vaya Marti, todo un semental.-
-Lo fue, al punto que sus dedos están marcados en mi piel, la rudeza con la que me trató jamás en mi vida la había sentido, ese hombre es un potro salvaje.- mencioné sonriendo.-
-Bueno al menos la pasaste bien, de cierta manera tuviste noche de bodas, con un desconocido pero muy caliente.-
-Mucho, al punto que me duele el cuerpo, mi entre pierna arde, seguro no podré volverlo hacer en años.-
Nos detuvimos por un café, al menos los analgésicos estaban haciendo efecto, mi dolor de cabeza estaba bajando, llegamos a la casa blanca y nos preparamos para ingresar.
Hoy la prensa había sido invitada para la posesión del primer ministro, me puse mi auricular, tomé el micrófono, revisé que mi maquillaje y traje estuviera perfecto e ingresamos, Pablo iba detrás con la cámara.
La sala de comunicación estaba a reventar, todos los periodistas y políticos estaban listos, pasé a mi puesto y esperé un poco, aquí había amigos y rivales, algunos periodistas carroñeros que quieren la primicia, otros como Juan Moreno, que es todo un caballero y siempre me guarda un espacio a su lado.
-Hola Juan.- mencioné sentándome
-Mi querida Martina, ¿cómo estás hoy?- preguntó
-Perfecta.- mencioné
-Aquí llegó la mujer que dejaron plantada en la iglesia, no sabes la pena que siento por ti.- esta era Cinthia, una periodista trepadora que siempre me saca de quicio.-
-Martina, todos vimos lo que pasó, tu matrimonio fue un fiasco, no entiendo como es que estás hoy aquí, yo de ti me iría del país.- Ahora Camila se unió al espectáculo, estaba que les rompía la cara.-
-Déjalas Martina, ellos no dimensionan la fortuna que tenemos los hombres al saber que no te casaste, estás disponible para que te enamoremos.- mencionó Juan.-
-Yo pido la primera cita.- Felipe el de noticias 1 hablo, pero como si fuera la sensación más de mis compañeros reporteros pedían citas, al final las mujeres dejaron de molestarme.-
-Gracias por defenderme Juan.- mencioné
El tomó mi mano y me dejó un beso, solo vi como sonrío.
-No lo dije en broma.- mencionó, vi como sacó su celular y comenzó hablar por el, yo quedé helada, tanto tiempo trabajando a su lado y jamás insinuó algo como esto.-
-Marti los tienes locos a todos.- susurró Pablo.-
-No.. eso es imposible.-
-Yo veo que si, el lastre de Miguel era quien te los espantabas, ahora eres una mujer libre… bueno no tanto, te casaste con el hombre X.-
-Pablo no digas eso que pueden escucharte, además ¿qué probabilidades hay que lo vuelva a ver?, estoy segura que cero.- respondí
En eso escuchamos que anunciaban la entrada del primer ministro, por fin conoceríamos el hombre que le pondría la cara al país, respire profundo, lo mejor era enfocarme en mi trabajo, mientras tomaba unas notas, escuché un saludo.
-Buenos días para todos, para los que no me conocen me llamo Máximo Ferrer, hoy me posiciono como primer ministro del país….
-Esa… esa voz.- mencioné levantando mi mirada, el hombre con el que hace unas horas me casé estaba delante de mí, el frío invadió a mi cuerpo, yo quedé sentada sin poder moverme.
-Marti… Marti cariño ¿estás bien?- susurró Pablo
La gente del lugar hacían preguntas, todos de pie queriendo la exclusiva, yo por mi lado estaba sentada tratando de controlar mi respiración, Máximo había puesto su mirada en mi, sabía que estaba presente y me reconoció con facilidad.
-¡Marti! Háblame.- volvió a pedir Pablo
-Cariño… ese hombre es…-
-Si… es el primer ministro lo sé.-
-No, no es eso.-
-¿Entonces?-
-Pablo ese hombre es mi esposo, con él me casé anoche.-
-¡¿Qué estás diciendo?!- exclamó Pablo intrigado.-
-Mierda Pablo lo mejor es salir de aquí.- mencioné tratando de ponerme de pie, por más que intentara correr era imposible, los colegas no se movían de su puesto, todos gritaban su pregunta.-
-¡Señor Ferrer! ¡Señor Ferrer!, aquí Cinthia de Notisun.-
-Adelante señorita Cinthia.- mencionó el hombre.- Yo estaba a su lado, no me quedó de otras que quedarme inmóvil.-
-Gracias señor Ferrer, primero querido darle la bienvenida al país, también felicidades por el cargo, pero deseo hacerle una pregunta, como verán puedo notar que lleva una argolla de casado, por favor díganos de su vida familiar, ya que es casi un misterio.- preguntó
Mi corazón estaba apunto de salir, le estaban preguntando por su argolla, la misma que en mis recuerdos salgo yo colocándola en su dedo.
-Es correcto en afirmar que estoy casado, pero no creo que mi vida personal deba ser mencionada aquí.-
-¿Quién es su esposa? ¿Que hace?- gritaban
-No no no… me voy a desmayar.- susurré
Me gire a verlo a los ojos, el estaba tranquilo aunque si porte elegante con toque arrogante y frío se hacía presente.
-No revelaré quién es mi esposa, ella merece protección así que esto es lo único que diré sobre este asunto. Me case con una mujer maravillosa que merece mi admiración, ella una mujer que tiene su profesión y la seguirá ejerciendo con tenacidad, no quiero que sea involucrada de ninguna manera con mi cargo, los enemigos están al acecho y no permitiré que ella salga lastimada.- respondió mirándome a los ojos, estaba segura que me había metido en un gran problema.
“La locura de una noche de copas había terminado con el matrimonio del primer ministro, el hombre que hoy se volvía el más importante del país”.