Se siente tan cómoda que no quiere abrir los ojos, se acurruca más, aunque se da cuenta que la almohada está un poco dura, pero aún así es muy cómoda y huele muy bien… como a perfume de hombre, de golpe abre los ojos, se sienta en la cama dándose cuenta que no está en su habitación, mira hacia los lados, voltea y mira a ambos hombres que la están mirando. ─Eh…¿dónde estoy? ─En nuestra habitación. ─Nuestras habitación ─dijo, repitiendo la misma palabras que el mayor ─pe…pero. ─No hay pero Betty eres nuestra ─dijeron a la misma vez los gemelos. Betty abre los ojos en grande ─¿Que? ─Betty ─dijo Uriel, la jala y la pone en sus brazos, besa su hermosa mejilla ─te queremos en nuestras vida ─dijo mirándola a los ojos ─desde que te vimos en la nava solamente pensé que te quiero a mi lado, c

