—Es verdad lo que dijo aquel imbécil. ¿aún lo amas.?.—con la voz entrecortada, murmura Dylan . Ella se le queda viendo fijamente y musita: —No te voy a negar que cuando lo ví, algo en mí se despertó, no sé si fue el dolor o el amor, lo que sé, es que su presencia me puso mal. *Dylan traga saliva* —Yo sé que solo me estás ofreciendo tu amistad con beneficios, pero si algún día decides regresar con él, házmelo saber a mi primero por favor. Ella asiente con la cabeza y con ganas de quererlo besar musita: —Vamos mejor a tu oficina , para hablar mejor. Él asiente, entran a la oficina, cierran la puerta, y se empiezan a besar descontroladamente, ambos lo necesitaban. —¿Alguna vez has hecho el amor en una oficina.?.—apretándole duro los muslos, musita Dylan. —No, aún hay muchas cosas que

