Narra Laura Bale. Mi padre logra moverme unos pasos, porque me tomó desprevenida su llegada y él es más fuerte, evidentemente. Sin embargo, no pasa mucho para que sienta que la rabia corre por mi cuerpo y me planto en el lugar, para evitar que se salga con la suya. —¡Suéltame! —exijo, con una sacudida que no se espera al creerme reducida y logro zafarme y dar un paso atrás. Cuando se da cuenta de lo que pasa, su humor empeora y viene a por mí una vez más. —¡No te atrevas a dar un paso más o juro que te denuncio con la policía! —Lo señalo con un dedo acusador. Mi respiración está agitada, mi cuerpo tiembla de furia y creo que podría fulminarlo con la mirada si insiste en querer hacerme daño. —Ahora te haces la valiente, ¿no? —intenta burlarse, pero es evidente que esperaba poder manipu

