Le tiendo mi bolso y camino fuera del salón, descalza, porque no pienso volver a ponerme esos infernales tacones. Suelto un suspiro, dejando la música atrás y el bullicio. Podría aprovechar el momento para regresar a la casa de huéspedes a esconderme hasta que la fiesta acabe. Camino hacia uno de los baños. No hay nada que me retenga en este lugar, porque no quiero quedarme a ver cómo mi hermana y Alexander se comprometen ¡Es que todo está mal en eso! ¡Todo! ¡Él no debería de casarse con ella! Y ella debería de saber que él no siente nada por ella ¡Todo está mal! ¡Todo es un caos! Y la culpa la tienen nuestras madres ¡Aunque yo también! Porque debí de decirle a mi hermana lo que ocurría. Sí, se hubiese vuelto loca y quizá me hubiese atacado con su rizados de cabello ¡Pero sé que no me harí

