Los suaves gemidos de aquella hermosa rubia resonaban en aquella habitación, gemidos masculinos los acompañaban a la par, el vaivén salvaje y eufórico hacia vibrar aquella cama, sin duda, Hades Dogaru era el amante perfecto, hermoso espécimen de su género, sus tatuajes ya cubrían por completo su torso, espalda y brazos, había ahora comenzado con las piernas decorando su piel naturalmente blanca pero bronceada bajo la luz del sol, sus poderosos músculos estaban perfectamente tonificados, sus facciones varoniles pero hermosas, lo convertían en un bellísimo adonis…y sus ojos zafiro brillaban en fuego y pasión desbordadas que la volvían cada día un poco más adicta a él, Hades era un dios griego, el dios del inframundo, y ella estaba completamente enamorada de él, no había sido fácil conquistar

