Opulencia, era todo cuanto podría apreciarse a donde quiera que uno alzara a la vista en aquella demasiado ostentosa y lujosa mansión, pisos elegantes, paredes inmaculadas, una rica y variada galería de arte, sin duda, Krónos Dogaru tenía buen gusto, después de todo, era un hombre culto y demasiado refinado en prácticamente todo, Luciano esperaba junto a su hijo Fabrizio en el salón principal de la mansión, era curioso observar que no se apreciaba ninguna fotografía, escultura o pintura de la hermosa Zinerva, la difunta esposa de tan importante hombre y que había sido una mujer de belleza avasalladora y apariencia delicada, para nadie era un secreto lo que esos muros ocultaban como mudos testigos que jamás podrían mencionar palabra alguna de los horrores que se vivieron allí, para nadie er

