Hafid trato de contener mi ataque de histeria, creyendo que lo que sentía era dolor, el mismo que se tendría que sentir por la pérdida de un padre, pero no era así, y lo peor era que no podía decirlo, algo dentro de mí me impidió decir aquellas palabras, esas que explicarían que mi desesperación se debía a que no sentía nada. Para cuando pude recomponerme ya estábamos en el avión, en completo silencio, tratando de recordar algo, un detalle, una palabra que desatara un sentimiento por Said Assad, pero no lo encontré, quien cuido de mi fue mi madre Misha, quien lloro a mi lado con cada golpe recibido fue mi madre Misha, quien rogo porque no me casaran con un anciano también fue ella, cada caricia, cada palabra de amor salió de mi madre y antes cuando éramos niños de mi hermano, cuando aún m

