Hafid separo a los mejores hombres que tenía, un total de cuatrocientos, tanto custodios como simples ciudadanos leales a él, todo aquel que fuera bueno con armas y combate cuerpo a cuerpo y que estuviera dispuesto a dar la vida por Leila fue llamado, los demás hombres quedaban en Turquía, preparados para un futuro enfrentamiento, si era verdad que los Santoro no perdonaban y devolvían todo por dos, la tribu estaría preparada, no importaba cuantos cayeran, recuperar a su jequesa y al próximo jeque Khattab o la próxima princesa Khattab era lo más importante. Por suerte Hafid no tuvo que buscar a Jamil, el hermano mayor de Leila casi se materializo en la mansión al saber la noticia de que su hermana y única familia que le quedaba había sido secuestrada. — Necesito saber todo Jamil, ¿lo e

