Aprovechó que se había despertado dos horas antes de que sonara su despertador. Corrió hacia el espejo para empezar a criticar su rostro. Siempre supo que se veía horrible cuando lloraba, normalmente usaba poco maquillaje, le gustaba verse un poco tal y como era, sentir que seguía siendo la misma al quitar la pintura de su cara, además que no sabía hacer muchas otra cosas más. Sus ojos se veían caídos, producto de su mirada triste, notó que tenía los poros de sus mejillas un tanto abiertos y la piel algo flácida y grasosa. En ese momento se sentía muy fea, podía notar cualquier defecto en ella o hasta inventarlos. - Ya podía ser un poco más hermosa.- soltó su pelo y siguió observando todo, después se desnudó frente al espejo. - Como demasiado, mi panza está creciendo.- tomó ambas manos
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


