Había dejado a Eva con Lola, después de recibir una llamada de Nicolás Dimou, tío de Alex. Tenía que reunirme con el después del horario laboral de la empresa, en la oficina de Basil. Pensé que no volvería a entrar por esta puerta, pero aquí estaba, nuevamente. Esperé en la oficina a que él apareciera, las manos me sudaban un poco. Yo no sabia realmente para que hacía esto. ¿Qué quería conseguir? Lo mínimo era que se impusiera un poco de respeto en la empresa hacia los demás, propulsar un poco el compañerismo y disminuir las rivalidades. Aunque yo no estuviera, que no se hiciera lo mismo con las empleadas venideras. Pues esto no había empezado con la apuesta, sino desde que fui cambiada de puesto. - ¿Señorita Sass? – dijo al entrar, me puse de pie para saludarle. - Isabella Sass,

