Aquella mañana Isa y yo llegamos juntos al trabajo, unos minutos más tardes se apareció Víctor con un vaso en las manos, entregándoselo a Isa. En primer lugar ella intentó rechazarlo, pero luego terminó aceptándolo. En el almuerzo ella les dijo que por el momento preferíamos sentarnos solos. La vi muy incómoda al tener que decirlo. En casa, las cosas con Basil seguían igual, pero ahora entraban mujeres con más frecuencia que antes, pero yo apenas si las notaba. La madre de Isa era un tanto… ¿exasperante? Aunque solo lo decía desde el punto de vista de Isa, ya que ellas dos no parecían llevarse muy bien. Isa estaba cumpliendo veinticuatro años, me lo dijo el mismo día para que yo no me preocupara por hacer nada, ya que ella no quería nada. Nos quedamos aquella tarde en su casa luego

