Chapter 25

7385 Palabras

El escudero de Fergus acompañó a Radegunde en silencio, dudando fuera del solar cuando Radegunde habría instado a su compañera a entrar. Radegunde observó cómo la doncella disfrazada miraba a Bartolomé, que montaba guardia en la puerta, su incertidumbre clara. "Lo sé", dijo Radegunde en voz tan baja que solo ellos dos pudieran oír y sintió su sorpresa. "Y si mi señora no lo hace, pronto lo hará". Los ojos de Leila se abrieron alarmados. "No puedo dejar el servicio de mi señor Fergus..." Y no lo harás. Pensé que era mejor para todos estar juntos, con nuestra carga." Radegunde palmeó la alforja y luego sonrió a Leila. Y para que saborees un baño. Los labios del supuesto escudero se abrieron y Radegunde supo que nadie que viera esta expresión de alegría podría dudar de su género. E

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