Golpeo suavemente la puerta con mis nudillos y al instante escucho un adelante. Respiro profundamente y entro a la oficina; me acerco a su escritorio dejando un poco de distancia. Al estar enfrente de él deja de observar los papeles y fija atención en mí. —Necesito que acomodes esas revistas por edición. Me señala la pila enorme de revistas, «eso lo puede hacer alguien de tendencia no yo.» Lo miro para entender si habla en serio, pero lo encuentro leyendo de nuevo los papeles dictando que habla en serio. Se percata de que no estoy haciendo nada y se desespera, me mira con enojo en su mirada. —Entendiste o te lo explico de nuevo. Asiento sin decir nada, el de igual manera asiente y continua con sus deberes mientras yo me acerco al lugar donde me señalo y comienzo a revisar las revista

