Cinco meses después. Después de horas de viaje en el avión, al fin he llegado al aeropuerto Fráncfort del Meno de Alemania después de mi gran estancia en Canadá. —Señorita Hoffman, la están esperando el chofer de señor Clark —me habla uno de mis trabajadores, el guardia. —Gracias. Te encargo ser cuidadoso con el regalo de mi novio —le recuerdo. —No se preocupe señorita, en un momento el paquete llega a su casa. Le agradezco con una sonrisa y de inmediato salgo del aeropuerto, en seguida reconozco al chofer de Clark, me acerco a él, me saluda y abre la puerta de la camioneta. El chofer comienza con el trayecto mientras admiro las calles, las cuales extrañe durante tres semanas. Al llegar a mi hogar se detiene el vehículo, le agradezco al chofer y sin perder más tiempo salgo de auto. M

