Después del ritual, al otro día disfrutamos la lupercalia entre nosotros solos. Los días festivos no la pasamos en la cabaña disfrutando de una buena comida digna de un rey y lo mejor de todo el sexo entre los dos. Después de festejar tres días seguidos regresamos a la casa de Jaxon a darnos un descanso. —Nena, ve a la habitación. En un momento te alcanzó. Accedo a su petición. Subo a la segunda planta y lo primero que hago es quitarme la ropa para meterme a bañar. Enjabono mi cuerpo y cabello para después enjaguarme. Limpia, salgo a la habitación a ponerme el pijama, termino de cambiarme y salgo a buscar a Jaxon que no ha subido. Regreso al primer piso y lo veo sentado revisando su correo. Me siento aun lado de él y beso su mejilla. — ¿Todo bien? —pregunto. —Si, nena. ¿Quieres come

