Llegamos a nuestro lugar de origen, las tierras alemanas. Jaxon me lleva a casa y él se va a la suya para ir por sus cosas, pasará unos días conmigo. Al día siguiente por la tarde salimos a comprar mi vestido para la pasarela y después nos dirigimos a un restaurante. Termino de arreglar mi cabello, «me costó mucho trabajo hacerme los rulos», y me doy unos últimos retoques de maquillaje. Desde el redondo espejo del tocador puedo ver a mi novio acomodándose la camisa de seda con olanes; dejo el labial sobre el mueble y me acerco a él. Alejo sus manos de la camisa y le ayudo a abrochar los botones dorados. Cada vez que abrocho un botón contemplo con anterioridad su piel bronceada. —Esta hermosa —me alaga al tenerme enfrente. —Y tú muy guapo. Termino de botonar su camisa, paso mis manos po

