Roma, 19.30 horas

2689 Palabras

Roma, 19.30 horas -Pedirán mi renuncia, pensó, o me mandarán directamente al Consejo Superior de la Magistratura para alguna medida disciplinaria. La transferencia no creo que me la pidan, pero… -¡Cálmate, Sonia! Le dijo Baresi. ¡Estas exagerando! Tú no eres culpable, no te pueden acusar de nada, verás. La Casoni y Baresi estaban en la antecámara, la puerta de la oficina del Jefe de Fiscales se había cerrado apenas entró el Presidente del Tribunal y no podían escuchar lo que estaban diciendo. Una vez que bajaron del avión, fueron convocados de urgencia a la Fiscalía, debían hacer un informe detallado que no anunciaba nada bueno, pero esa cumbre entre el máximo dirigente de la Fiscalía y el Presidente de la sección penal del Tribunal de Roma, hacía temer lo peor. La Casoni estaba destroz

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