Keenan noto la alteración de ella, el horror de sus ojos era algo que no se podía disimular, pregunto - ¿Qué te ocurre? - acercándose a ella
Dylan se recuperó y sonrió –solo me tomaba un tiempo- dijo ella, volviendo en sí, irónicamente la voz de él, la salvo de sus recuerdos
“ella sonreía, pero en sus ojos había tristeza” pensó Keenan, tomo un respiro y dijo en tono consolador–conmigo no es necesario que te hagas la fuerte-
-tú, ¿Qué sabes? - dijo Dylan decaída, pensó “si el supiera, que lo único que la mantiene viva, es no ser una chupasangre y mucho menos una chupa almas, aunque mi trabajo sea un asco, por lo menos, hago algo bueno con mi vida, aunque no siempre estoy en el mejor bando”
-se, mucho más de lo que crees, Daphne. Ahora por primera vez en tu vida hazme caso y toma de mi sangre, antes que te hagas un daño irreparable- dijo Keenan actuando de manera protectora con ella
- ¿Qué más daño me puedo hacer? De lo que ha me hecho; Si lo hecho, está hecho- respondió ella con pesimismo sentándose con las piernas recogidas
Keenan no entendía, como él se sentía con ella, que no tenía que ocultar sus sentimientos, quería protegerla, hasta de sí misma y no podía dejar de pensar en ella; -dame una pista, lo que te ocurrió, solo una- dijo él casi en suplica
Dylan vio que era muy persistente, se aclaró la garganta y dijo –busca la masacre del condado de Orange, California- apoyando la cabeza sobre sus piernas, aún seguía en parte ciega, que no veía muy bien de lejos, pero vio que él buscaba algo
Keenan busco su computadora y puso lo que Dylan le dijo, había más de mil páginas sobre ese suceso, pregunto - ¿Qué tienes que ver tú en esto? - mientras buscaba, se trataba de una niña adoptada que mato a su familia que solo hubo un sobreviviente (hermano mayor) y la asesina.
-soy uno de los sobrevivientes- dijo Dylan con voz apagada y muy triste, tratando de soportar las ganas de llorar, de esto no había hablado con nadie de esto; aun le dolía como el primer día, se arropo con la sabana
Keenan con su mirada, lentamente recorrió su cuerpo hasta llegar a los ojos, ojos que derramaban una brillante lagrima, lagrima que recorría su mejilla mientras sollozaba; se sintió un bastardo, tal vez para él no es nada del otro mundo, pero para ella sí lo era.
Dejo la computadora y se acercó a ella la abrazo y le acariciaba el cabello, entonces comprendió, ella era la que acusaban de asesina, por eso estaba en la cárcel desde pequeña, pregunto – ¿Qué hicieron contigo? -
Dylan se apartó de él, ya había mostrado mucho sobre su pasado; respondió cortante en medio de sollozos –eso no te importa y no debiste haberte metido en mi vida, nunca- se estaba derrumbando su muralla y eso no le gustaba, la mostraba débil e indefensa
Keenan entendió, que no podría convencerla de lo contrario, que no podía forzarla; dijo –tu gana, y como cumpliste, cumpliré mi parte- acerco su cuello a ella y también aprovecharía tomar de su sangre
-te dije, que no quiero tu sangre- dijo Dylan rechazándolo, aunque estaba a punto de morderse a sí misma, sabía que era adicta a la sangre de Keenan, que moría, si no recibía sangre de él.
-deja de auto lastimarte o tendré que forzarte a tomar- dijo Keenan, pensó “¡qué mujer tan obstinada!”
Ella prefería tomar por su propia voluntad, a él que la forzara; -no sé, como se toma sangre, nunca me moleste, en aprenderlo- admitió, tomar sangre, no es tomar por tomar, si no se hace bien, puede terminar muy mal
Keenan parpadeo incrédulo, dijo –¡debe ser una broma! -, preparando sus colmillos para beber de la sangre de ella
-no, te rías, recuerda que no me crie con vampiros y si vas reírte, dame mis pastillas y punto- dijo Dylan un poco molesta
-como, solo vas tomar de mi sangre, tendré que enseñarte bien; pero antes tendremos que darnos un baño- dijo Keenan con los ojos dilatados
- ¿Quién te entiende? - dijo Dylan levantándose con dificultad de la cama, sentía que Keenan la miraba
Él la agarro por las caderas, y le dijo en el oído –simple, si lo vamos hacer, vamos hacerlo bien y ponte algo n***o y sexy-
- ¿Qué tiene que ver lo que ponga con esto? Además, si no lo sabes apenas te distingo de un bulto – dijo Dylan incrédula, por la actitud de ese vampiro tan cínica
-soy mucho mejor que un bulto, además sabes muy bien que ningún vampiro deja tomar de su sangre a menos, que seas su amante- dijo Keenan riéndose, mientras la besaba en el cuello
- ¿Dónde firmo para morirme ya? - dijo Dylan apartándose del leader, ella aborrecía las relaciones sexuales
Keenan se rio, tomándolo a broma, la dejo ir al baño; le busco el conjunto de piyama que desde la conoció quería que vistiera para él y solo para él; se lo dejo en la cama y él se trazó hasta su habitación.
Dylan se memorizo, el baño antes de irse o sea que ya sabía dónde estaba todo; pensó “lo de Keenan, debe ser una broma” mientras se estaba lavando el cabello, que se imaginaba que estaba lleno de sangre seca.
Salió del baño, se fue al tocador, se puso crema para el pelo, desodorante, crema y un soplas y vio algo tendido en la cama, que parecía ropa y con su condición no iba a ponerse a buscar en ese armario algo que ponerse; noto al tocarlo que era un vestido corto (que parecía blusa), cachetero de encaje.
Dudo para ponérselo, pero miro y no distinguía muy bien las cosas, eso de tocador fue porque nunca cambia los objetos de lugar y porque le gusta oler bien, tiene una colección inmensa de perfumes, splash, cremas; no le gusta oler como a los que caza, se lo puso.
Keenan vio a Dylan parada de espaldas a la cama desarreglada, se trazó justo delante de ella, a solo dos centímetros de sus labios y la beso mientras la trazaba a su habitación y después le dijo –te ves hermosa-
- ¿Dónde me trajiste? - pregunto Dylan, apartándose de él, sabía que la había trazado a alguna parte, pero no sabía cuál y podía ser cualquier lugar del mundo.
-tranquila, te quiero solo para mi deleite- dijo Keenan acariciándole la mejilla suavemente, -no temas, Daphne- susurro trazándose detrás de ella
- ¡Quieres dejar de hacer eso! - exclamo Dylan, la tenía nerviosa de tanto trazarse alrededor de ella
- ¿Qué cosa? -pregunto Keenan haciéndose el inocente, mientras la besaba en el cuello, la giro hacia él
-trazarte, es desesperante- dijo Dylan con tono algo elevado, mirando lo mejor que podía al vampiro, mientras la besaba y le iba quitando lentamente la piyama, no quiso, ni sentir
Keenan noto la frialdad de Dylan, como esquivaba la mirada para ser indiferente a él, saco sus colmillos y bebió lentamente de su sangre hasta quedar saciado, luego cicatrizo con su saliva y dijo –muy bien, ahora te toca a ti-
Dylan quedo perpleja, exclamo – ¡para enseñarme, era necesario todo esto! - aun no pudiendo creerlo, no sintió nada de dolor e incluso fue placentero, pensó “ya veo porque muchos humanos se vuelven adictos, a que un vampiro los muerda”
-no era necesario, pero tampoco desaprovecharía la oportunidad- dijo él con una sonrisa lasciva y una mirada perversa
Dylan dijo –baboso, todos son iguales- con un poco de humor, saco sus colmillos, aunque le dolía un poco hacerlo
Keenan la tomo de los glúteos y la cargo para que llegara a él, y dijo -así estarás mucho mejor-, él era más alto que ella, media 1.90 m y ella 1,75 m
Dylan acerco sus labios suavemente, y le calvo los colmillos con timidez, pensó “¿Cuándo mierda termine metida hasta aquí?, bueno no importa solo beberé hasta que tenga mi vista 20/20 y luego tomare pastillas para el resto de las heridas”
Keenan la apretaba más hacia él, susurrando –linda Daphne, soy todo lo que necesitas- acariciándole el cabello
Ella empezaba a notar más los colores y también a recordar, su experiencia pasada y la reciente, lo casi idénticas que fueron, que se repetiría la historia, que ahora no tenía, ni un solo motivo a recoger sus pedazos, si ella caía de nuevo en el oscuro abismo de sus adicciones además del alcoholismo, a los fármacos y un poco de tabaquismo.
Keenan sintió que ya no estaba tomando sangre, se metió en su mente y vio una rajadura en su extensa muralla, donde la veía en posición fetal, temblando de miedo y con la mirada perdida, abrió un poco más esa rajadura diciéndole –toma mi mano, Daphne- para sacarla de ese estado.
Dylan vio como él, le extendía su mano y la protegía de sus recuerdos, temerosa le dio la mano, después vio un rayo de luz y volvió a la habitación junto con Keenan, susurro distante–tú ganas, quiero que me hagas olvidar-
-no tengas dudas, de eso. Te morirás de placer- dijo Keenan riéndose, mientras le desataba las tiras del piyama
-no vampiro, será a mi manera o veremos quién es el invencible- dijo Dylan volviendo en sí, diciéndose a sí misma que si iba a ser esto sería la única vez, que haría esto
Keenan riéndose, cada día que pasaba se le hacía más interesante la centinela, respondió -interesante, ninguna me había pedido eso antes, pero accederé a tu petición-
Él la acostó en la cama, mientras del desnudaba y ella le quitaba lentamente la ropa y lo besaba, porque era realista, le atraía como ningún otro hombre en su vida; él la veía completamente desnuda, le parecía completamente hermosa, una belleza salvaje y erótica; la seguía besando, hasta que tuvo dentro de ella;
Dylan se durmió y por primera vez en su vida no tenía pesadillas, ni recuerdos de su tormentosa vida y disfruto tener relaciones, algo que pensaba que no pasaría, jamás, deseo no regresar a la realidad.
Keenan seguía despierto y no dejaba de pensar “en el fondo es apasionada, pero es como si algo empañara esa parte de ella, pero ¿Qué será?”, se separó suavemente de ella, ahora decidido por completo a hacerla su amante a tiempo completo y no estaba dispuesto a compartirla.
-Dixon, investiga ¿Qué paso con Daphne antes que la adoptaran?, lo quiero para ya- dijo él telepáticamente
-como digas, Keenan. ¿Me puedes decir el apellido y el estado donde estaban? - dijo Dixon extrañado del interés de Keenan, en alguien que es prácticamente inexistente
-familia McCain, condado de Orange, California- respondió Keenan sentado en un sillón que estaba frente a la cama donde estaba Dylan, mientras la miraba.
Dixon indago un poco la base de datos, con la ayuda de un beta, encontró varias cosas muy raras en esos reportes, dijo –Keenan, hay muchas cosas que no cuadran, ¿quieres que te diga todo o algunas partes?
Keenan lo pensó, odiaba que le hicieran perder el tiempo, pero en este caso lo quería todo –dímelo todo, hasta lo que parezca más estúpido-
-primero, ella fue abandonada en la calle a los 3 años, la llevo un vagabundo a una iglesia local, donde las recibieron unas monjas, estuvo por corto tiempo con varias familias que la maltrataban o ni siquiera le ponían atención. Luego la adopto la familia McCain, que tiene descendencia americano-panameña, dueña de varios casinos; la convirtieron legalmente en su hija, donaban mucho dinero a la iglesia que la encontró; hasta tiene un acta de nacimiento con ese apellido y en su testamento le dejaron varios millones y residencias a ella y a sus 5 hijos varones, de los cuales sobrevivió uno. Al ser encontrada culpable, el hermano, nunca más quiso saber de ella, tampoco supo que fue de la herencia de ella y permanece en el banco aumentando cada día a través de los intereses, ella desconoce acerca la herencia- explico Dixon, lo más brevemente posible los largos reportes de Dylan
-si quieres te llevo los documentos y todo lo que encontré- dijo Dixon con la caja de papeles en las manos
-sí, tráelos- dijo Keenan asombrándose de lo maldita que podía ser Helena y llevando a pregunta ¿Qué más ella paso antes de volverse centinela?; admitía que él no era un santo, ni siquiera cerca, pero él no creía en matar o torturar por diversión o lastimar a un niño.
Dixon veía que había varios documentos incompletos sobre ella, sobre lo que la hizo llegar a la cárcel, tomo la caja de los registros y se trazó hacia la oficia de Keenan.
Keenan arropo a Dylan con una sábana, y él se fue a su oficina; allí lo esperaba Dixon con una caja, que parecía de regalo, pregunto- ¿esa es la caja de los archivos de Dylan? - mirándola pobremente
-sí, Keenan. No hay mucho que decir ella- contesto Dixon, observando las fotos de ella, desde niña hasta que dejo de existir en el sistema.
Keenan leyó cada uno de los documentos, noto que todo la pasaban como humana, que nunca mostro su lado demoniaco, ni vampírico; que no se sabía nada de su vida.
Dylan mientras dormía, empezó a tener recuerdos de su vida con Helena, algo que no había pasado en mucho tiempo y que, en parte, no le hacía bien
“Helena odiaba haber cometido el error de embarazarse de un vampiro, que solo era un leader de segunda y mucho más tener que cargar una bastarda; preparo todo para hacerle creerle a él, que ella había muerto junto con su hija.
Se subió a su avión privado y se fue al último lugar, donde él la buscaría, América después vería que hacer para deshacerse de la mocosa.
A medida que pasaban los nueve meses, Helena maldecía, a la chiquilla que acababa con su perfecta figura, le puso Daphne Katherine, concediendo lo deseos de su padre; golpeaba su abdomen para abortarla, no la quería, hacia uno y un millón de intentos para no tenerla.
En el útero, Daphne escucha todas las blasfemias que decía su madre sobre ella, “maldita mocosa, liliputiense, asqueroso gusano que no mereces, ni que los cuervos echaran su porquería sobre ti”
Cuando nació, Helena le dijo a la esclava –llévatela no quiero ni verla, la tuve con desprecio y la parí con odio- mirando con rabia, aquel engendro, como ella le decía
-pero ama, si la niña está muy bonita, quiere por lo menos mirarla- dijo la esclava, le parecía muy linda la niña
- ¡Qué te llaves o la aviento del balcón! - grito Helena escupiéndole la cara a Daphne, maldiciendo el día de su nacimiento
La esclava salió corriendo y limpio a la niña con mucha delicadeza, la dejo en su cuna y le dio un poco de lastima diciendo - ¡que lastima que su madre, no la quiera!
Daphne en su subconsciente se preguntaba - ¿Por qué mi mama no me quiere? - estaba triste porque desde antes de nacer la mama la odiaba
-dale veneno o lo que sea a esa bastarda, que ni crea que la alimentare- dijo Helena con desprecio, levantándose de la cama, paso por el cuarto de su hija e intento ahorcarla,
- ¡ama, su padre no tendrá piedad con usted, si la llegara a matar! - grito una esclava, para poder evitar una desgracia
Helena recapacito y tiro al bebe en la cuna y dijo –no la quiero en el mismo lugar que yo, no quiero verla ni escucharla por ningún motivo o la matare- la escupió y se fue
Daphne miraba a su alrededor, y aun no se dejaba de preguntar ¿Por qué su mama no la quiere?
Las esclavas le daban de comer, la vestían y arreglaban ella solo veía a su madre desde lejos, con diferentes hombres; como no era humana, recordaba desde que se formo
Con el tiempo, aprendió a escribir su primer nombre, en un charco de espinacas, claro la regañaban diciendo –que mocosa, más mal agradecida, es mejor criar tomates-
Daphne estaba jugando con su muñeca de trapo en la cocina y escucho la puerta del comedor, creyó que era algunas de las esclavas y lo ignoro; hasta que sintió que la halaban de los cabellos con fuerza, grito - ¡ouch! -
-asqueroso gusano de alcantarilla, que parte de quiero verte no entendiste- grito Helena, agarrándola a golpes sin piedad, hasta que se aburrió y la tiro en una mesa
Daphne lloraba en silencio, mientras veía muy temerosa a Helena, salió corriendo a su recamara al único lugar que ella no iría nunca, escucho el ruido de la puerta de su recamara y se escondió debajo de la cama.
-amita, amita ¿está aquí? - pregunto la esclava, buscando a Daphne, le había tomado lastima a esa niña, nadie merecía tanto odio solo por nacer
-sí- respondió Daphne saliendo de la cama, aunque la esclava no tenía nombre, porque no se les permitía, ella ya les tenía uno
-hay niña, supe que te encontraste con la ama y no te fue muy bien- dijo la esclava, la niña no tenía la culpa, pues estaba en la cocina como ella le había dicho y la señora Helena casi nunca iba a allá
-sí, ¿Por qué me odia? - dijo Daphne con la mirada perdida y abrazando su muñeca con fuerza
-no lo sé, amita, pero le conseguí esto para que aprenda a leer y se divierta- dijo la esclava sacando tres libros de su delantal
-pero, estoy muy pequeña para eso, apenas tengo un año- dijo Daphne mirando a la esclava, era la más cariño le había dado
-usted es especial, amita. Hágame caso, usted aprenderá rápido- dijo la esclava, no queriéndole decir que era una demonphr, que aprendía más rápido que los humanos y que ya a los cuatro años será más lista que cualquier humano de 15, si le permitían hacerlo”