-no vengas tú también, con eso que ella es más fuerte, que tú que eres muy débil- dijo Rina con los brazos cruzados, hasta el momento el único que podía aguantar a su amiga era Galen.
-sabes la cruel verdad que ella me pude hacer pedazos con un manotazo y además ¿Por qué Keenan le dio esa rosa? - dijo Galen cambiando de tema, él quería volverse fuerte para Dylan ese era su reto por eso estudiaba más de 9 horas nuevos hechizos.
-la rosa azul, no sé cómo supo que era la flor favorita de Dylan, ella se la rechazo, pero al volver al apartamento ella la encontró en la mesita de noche; en otras palabras, burlo el sistema de seguridad y se la dejo allí con la nota.
Tampoco sé porque se burla tanto de ella y le dio un regalo tan caro porque esa dichosa flor esa hecha de diamante azul fantasmal puro- dijo Rina odiaba que Galen actuara como un novio celoso cuando Dylan y él no eran nada.
Galen quedo impactado él sabía que el quilate de esa piedra era carísimo si, el gramo vale más de 20 millones y esa rosa, tenía como 500 quítales; si el leader la deseaba él no podía competir contra el por más que quisiera,
Si de tan solo provocarlo le causó un gran dolor de solo mirarlo lo mando contra pared y casi rompe la pared con él; y Dylan no se mete, le hubiera roto los huesos, sin mover tan siquiera un dedo.
Se acercó a Dylan y le dio un beso en la frente le dijo, aunque no estaba completamente seguro de lo escuchara –tranquila Dylan, hoy yo hare tu trabajo- sonriéndole, se marchó.
Ella escucho a Galen más o menos, siguió durmiendo porque no le importaba hoy era el día más miserable de su existencia en sus sueños o en su vida…….
“Le tomo más 3 meses para quitarse todas esas vendas infernales, lentamente iba recuperando la voz sin poder salir de su fría y oscura celda, ya de por sí ya se había acostumbrado, se decía mentalmente “este es mi triste destino, mejor me acostumbro”
-Oye bastarda, a trabajar- dijo un guardia con sonrisa maliciosa y tirándole los instrumentos de trabajo forzado (pala, pica)
Ella solo lo miro y los tomos con las manos, lista para lo que sea nunca más la menospreciarían; los arrastro hasta el patio con la fuerza que no tenía; vio el ardiente sol le ataron unas cadenas en los pies y la llevaron con otros prisioneros.
Observaba como lo hacían los otros e intento imitarlos; el sudor hacia que ardieran las heridas, pero no le importaba hasta que un reo pregunto - ¿Qué haces aquí? esta prisión es para hombres, no para niñas- era alguien ya algo mayor con voz ronca lleno de tatuajes amenazadores y tenía muchos músculos y la piel tostada del sol.
Dylan lo observo diciendo –ni yo misma se, solo me trajeron aquí cuando desperté- siguió excavando; después escucho otro decir - ¿eres la niña que hizo la masacre de Orange? Y que ni su propia familia la quiere y el estado no la considera ni siquiera niña o mujer- este estaba al lado de ella.
Ella solo dijo –yo no lo hice- con una voz apagada y ronca; ellos se rieron dijo uno –como todos, si preguntas, aquí nadie hizo nada, pero la gran mayoría son unos bastardos- ella miro a su alrededor y vio que tenía razón, casi ninguno emanaba una buena aura.
-dudo que lo hayas hecho, pero si esos pendejos creen que lo hiciste; se están volviendo más estúpidos cada día- dijo el primero que le hablo, ella hizo una mueca viendo que mucho más de lo que ella creía si supieran que pensaban la verdad que su único error fue haber estado allí y sobrevivir.
- ¿Dónde están mis modales? Yo soy Rey, él es Don y el chico de allá es Luc- los vio a los tres, pero el que le llamo la atención fue el chico, podría tener la edad de su hermano Marty como 15 años, pero estaba allí.
-Daphne Katherine, un placer- dijo ella por lo menos estos han sido amables con ella y lo apreciaba.
-nombre muy femenino, mejor vamos a ponerte Dylan Charlie- dijo Rey mirando a esa niña que le había llamado la atención desde que la vio pasar por el corredor.
-me gusta, ahora en adelante llámeme así- dijo ella la mejor manera de iniciar de cero era ponerse un nombre de varón. Ya tenía el corte que era el pelo hasta la oreja
-serás mi protegida, Dylan- dijo él, esta niña tenía potencial haría que tal vez salvaría de la pena de muerte.
Ella lo miro pensando “¿que el ganaría protegiéndome? Si solo soy una huérfana que nadie se molesta en escuchar” –bien- pero una ayuda no se rechaza hasta que se demuestre lo contrario
Se oyó un disparo en el aire, después escucho un chirrido en el altavoz y una voz que decía –hora de comer, perros sarnosos- los guardias le quitaban los instrumentos y los empujaban con un tolete
El chico de nombre Luc estaba al lado de ella literalmente los habían encadenado juntos, ella lo miraba con mucha curiosidad parecía casi irreal; no dijo ni una sola palabra hasta que llegaron a la barra de comida;
La que servía la comida era una señora tosca de acento ruso; -con tu eres la niñita que se le puede servir nada- dijo con acento muy marcado y mirándola fijamente y preguntándose ¿qué hace esta cosita en este basural?
-si señora, no puedo comer casi nada, según dijo el Dr.- dijo ella no pensaba mostrar debilidad, pero no iba arriesgarse a que le diera de nuevo ese inmenso dolor en el estómago.
-bueno aquí esta una comida especial, para ti- dijo la cocinera, le daba algo de pena la niña, le paso un vaso con bebida de aloe, té verde frio y un batido energético de vainilla.
Dylan notaba que era la única con un almuerzo distinto, que todos lo demás tenía esa pasta, pero ahora era amarilla y el cartón de jugo, y de cubierto solo con una cuchara. - ¿Por qué a ti te dio algo que se pueda comer y a nosotros esta porquería? - dijo Luc mirando a esa extraña niña de ojos grises
-no lo sé, tendrás que preguntarle ¿no? - dijo ella, a él no le importaba porque no podía comer sólidos y si lo quería saber no iba ser por ella
Él analizaba a Dylan, ya se había adaptado a este condenado sistema que jamás te escuchará y si no te das a respetar, nadie lo hará por ti –me gusta tu manera de ser, serás buena compañera de celda-
Dylan ya había visto que, en esa cárcel, no iba a ser nada fácil, era muy peligrosa todos tenían armas, había guerras y peleas tanto que los guardias en la noche, ninguno quiere estar en los pabellones, que abrían las celdas y se pasaban de uno a la otra en el poco tiempo que ha estado aquí ya habido 5 asesinatos a sangre fría, delante de todos, pero se aplica lo que se conoce como la ley del silencio (nadie vio nada, ni aquí ha pasado nada).
Llegaron a la mesa; ella tomo lo que parecía ser su almuerzo –ya veo que te aprendiste a manejar, sin que te den una paliza- dijo Rey él tenía que reconocerlo esta niña aprendía rápido como Luc y él
-acaso me queda de otra, voy a estar en ese lugar por mucho tiempo- dijo ella los observo durante tres meses sus patrones de conducta, su manera de hablar y noto que entre más rápido se acostumbres a la idea que estarás aquí por mínimo 4 años, mejor será para ti.
Pasaron los 10 minutos de almuerzo, empezaron los pitos y alarma para indicar que volvieran a las celdas, Luc le dijo al oído –ven conmigo, igual ya eres mi compañera- ella lo siguió pensando “¿Cómo si tuviera otra opción? Estoy encadenada a ti”
La celda de él era muy distinta a la de ella; tenía un camarote además de tres veces más grande y una ventana que permitía ver el cielo y el mar –Bienvenida, no es la mejor, pero es mejor que el agujero, donde te tenían metida-
Dylan vio que, si tenía razón en eso, que cualquier cosa era mejor que su celda, pasaban unos guardias algunos la despreciaban, pero otros le temían - ¿Qué hace esta basura aquí? - dijo uno, el mismo que la llevo a la celda la primera vez
Ella sonrió diciendo –si te refieres a ti, se supone que trabajando; por si tenías dudas- dijo Dylan no iba mostrar miedo a nada ni nadie, ya ha ido al infierno y ha vuelto, casi nada le duele.
Los reos la miraban con cautela, Luc solo movía la cabeza; el guardia tomo el tolete y le pego en los brazos tan fuerte que hasta quedo marcada, pero no grito solo lo miro con desprecio por abusar de su poder”
Sonó la alarma Dylan extendió el brazo buscando donde apagarla, no le importaba si se acaba el mundo hoy, pero no iba a trabajar. La apago, pero ya la había despertado con todo el esfuerzo se levantó de su cama, vio que hoy era 22 de diciembre el día de la masacre de Orange.
Aunque muchos no lo crean, ella también murió ese día, pero de manera distinta solo quedo el cuerpo vacío de lo que alguna vez fue. La agencia le hizo creer a los humanos que ya había cumplido la pena de muerte, pero en realidad la llevaron a volverme una centinela.
Se metió al baño estaba hecha un desastre, más que de costumbre prendió el agua caliente que era la única forma que ella aprobaba para volver a sentir, aunque sea por escasos segundos.
Salió que ni siquiera se molestó en secarse, no sentía ni frio ni calor se amarro el cabello como sea y se puso un suéter que decía “kiss this” enseñando el dedo y una falda pantalón corto color n***o; fue a la cocina como ninguno de sus amigos cocina, ni nada
Ni ellos sabían porque la tenían; fue a la nevera sacando un café helado, aún seguía eso que ella no podía tomar nada caliente, ni comer nada solido que no sea más grande que una pastilla muy pequeña. Se acostó en el sofá a escuchar música no le importaba.
-querida esta vuelta leña, estas despelucada y todo si te ve mi novio que dirá de mí -dijo Jasón con los bazos en la cadera, a veces ella creía que el actuaba más femenino que ella, era unos de los pocos centinelas homosexuales.
-no es estoy despeinada mis cabellos, tienen libertad de expresión- dijo Dylan, aunque estuviera en la depre. Tenía ganas de molestar a cualquiera que le cruzara al frente
-si claro, ¿podrías ayudarme arreglar este basural? - dijo Jasón pidiendo paciencia sabía que no lo ayudaría de a milagro levantaría las piernas
-dame 900 dólares y te liberas de mi- dijo Dylan tenía una gran pereza de ir al banco a sacar dinero de su cuenta;
- ¿Cómo? ¡Pero si tú eres la que más gana en esta casa! - dijo Jasón sentándose en la mesita de centro sobándose el cabello con las manos
-sí, pero tengo pereza de ir al banco a menos que vayas tú por mí- dijo Dylan la mejor manera que alguien hiciera eso era pidiéndole prestado; enderezándose
Jasón suspiro dijo –bien, pero que sea rápido que pronto viene mi novio por mí- levantándose de la mesita
-bueno, camina enséñale tu credencial y yo me encargo del resto. Tráeme 10,000 ya que vas en efectivo, por favor y gracias- dijo Dylan levándose del sillón, tenía que cumplir lo que prometió.
Tomo un abrigo de cuero n***o, un pantalón jeans n***o con una blusa negra unas medias con botas de tacón y accesorios como cinturón unos que otros collares, solo le faltaba el dinero; se tomó otro café helado con chocolate y canela.
Hizo por su celular un aviso que Jasón sacaría dinero de su cuenta; para que se apurara solo fuera a recogerlo, entre más rápido se fuera de allí sería mejor para todos. Tomo el arma básica para todo centinela (dagas) y sus pistolas, no iría con la sai porque no era nada fácil disfrazar 75 cm de hierro en forma de cuchilla.
Se pintó varios mechones de su cabello color blanco y n***o con tinte que se quitaba con agua; escucho la puerta era el que esperaba Jasón con un maletín; ella lo abrió saco 2000 y el resto lo guardo en su recamara.
-gracias Jasón, suerte con tu cita- dijo ella y se fue como era época navideña sabía que los aeropuertos iban a ser un desastre e ir por vía terrestre iba a ser un dolor de muelas ir hasta a ciudad de Santa Ana, condado de Orange, California.
Lo malo de estar en Nueva York, es que se tomaban muy en serio la época navideña y que California está al otro extremo del país, ella tomo el metro de la ciudad, llamo al aeropuerto y pidió un pasaje sin escalas a San Francisco uso el número de tarjeta de Luc después le pagaría.
Fue al aeropuerto Kennedy en Queens, era un mercado persa ella paso ignorando a todo el mundo y fue por su boleto, por suerte su avión salía en 5 minutos cuando llegara allá saldría del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles iría a Santa Ana donde todo sucedió.
Eso era lo que hacía cada 22 de diciembre, ir a ese lugar para volverse más fuerte y nunca dejarse corromper por la lucha de poderes en los que ella está en medio; subió al avión desconectando su rastreador universal.
Tenía de 7 horas y media hasta 8 horas y cuarenta cinco minutos para dormir o en su caso para meditar cerró los ojos mientras escuchaba música y empezó a recordar….
“-con que muy valiente, la niña- dijo el guardia listo para darle una paliza a la niñita insolente
Dylan lo miraba sabía que no era más que un cobarde que se escuda detrás de su placa para sentirse poderoso –fui yo que con tu cobardía se volvió valiente- dijo muy pausadamente y cortantemente
Rey dijo –ya basta vete que este no es tu pabellón- le dijo al guardia, mirando a la niña se veía tan madura, tan analítica como si ya hubiera estado aquí más de tres años, por eso se ganó su respeto y admiración
Rey la abrazo cargándola diciendo - ¡Bienvenida a la prisión estatal de San Quintín, ¡California, la prisión más peligrosa del mundo que yo conozca! - y todos le cayeron encima.
Tendría que adaptarse a la idea, -bueno ahora nos vamos, viene el alcaide y su lameculos- dijo Rey tronando los dedos, solo quedaron Luc y ella.”
Hubo un sonido que la despertó, después de 5 segundos se dio cuenta que era su celular como casi nunca lo usa y casi nadie lo tiene; -se puede saber ¿A dónde demonios te fuiste? - escucho a Galen se le notaba muy molesto
-sabes que tenemos una misión y que no puedes estar desapareciendo así por así del mapa- dijo Galen estaba frustrado que ella se fuera y no le hubiera dicho nada.
-todos saben que no me interesa lo que ocurra hoy, no trabajo y le guste a quien le guste- dijo Dylan pidiendo paciencia, por nadie ella dejaría de llevarle flores a la tumba de sus padres.
-mira Dylan sabes que si por mi fuera te dejaría en paz, pero aquí nos cortaran la cabeza si tú no apareces- dijo Galen tratando de explicarle a Dylan
Dylan con mucho pesar empezó a bajarse del avión dijo –me van a tener que esperar unos 10 minutos- ella iba a ir, pero la iba pagar muy caro el culpable. Se subió en un taxi y pidió que la llevara a Manhattan.
-si me lleva lo más rápido posible le pagare 60 dólares- dijo ella, eso fue música para los oídos del conductor, manejaba como loco. Ella le dio los 60 dólares y fue a su apartamento
Decidió vestirse estilo steampunk se puso un chaleco más corto y una falda pantalón con un lado que cubre la sai con tela más de un lado y del otro nada, conecto su intercomunicador y se largó de allí.
Llego a la agencia, más bien a la oficina de Jack diciendo –desde ya les digo, si me hicieron trabajar hoy, cobro el triple y depende como me caigan- mirando a Keenan, alguien tenía que bajarlo de esa nube.
Galen miro a Dylan, él sabía que ella no sentía nada, y eso lo hacía morir de los celos porque siempre se ponía ropa muy sexy, aunque estuviera a 10 grados;
tenía una falda tan corta que parecía un cachetero que de un lado estaba más largo con un montón de tela, una blusa negra que le quedaba arriba del obligo y un chaleco de cuero que le llegaba a la mitad del dorso y de los brazos con unos guantes y botas de tacón con las medias de cuchillos.
-por fin llegas, debería encadenarte para que entiendas que eres solo un peón sin mucho valor- dijo Keenan sonriendo torcidamente; mirando a la centinela él mismo analizo su récord de conducta y era sumamente terrible; pero su habilidad era fantástica.
-bueno, soy tan inservible como dices entonces ¿por qué me contrataste? aaaa si ninguno de sus lacayos sirve para el trabajo. Tenlo en cuenta- con voz de desafío si él le iba freír el cerebro o quebrarle todos los huesos que lo hiciera rápido y sin rodeos.
-ya basta de pelear- dijo Cahal en tono calmado, Dylan miro hacia él y vio que estaba al lado de Rina, más bien noto que esos dos se llevaban muy bien, tal vez terminen juntos
- yo no peleo, vine a trabajar solo no me gusta que se metan en mis asuntos- dijo Dylan lo juraba estaba a punto de dejar esta dichosa misión y largarse de nuevo a las Filipinas o a el Japón.
Keenan asintió; Dylan no supo cómo él termino al lado de ella y tampoco como supo que ella le hizo un corte en el cachete derecho una de sus dagas; quedando frente a frente mirándose;
-al parecer tengo afinidad con los cuchillos- dijo Keenan riéndose mirando a los ojos grises de la centinela, se veía una profunda tristeza e inmenso dolor, pero también amargura y decepción todo oculto tras una mirada vacía e indiferente que el noto todos esos sentimientos por su poder porque otro no lo hubiera notado, solo lo que ella quería que vieran.
Dylan le retiro el cuchillo y lo metió en su estuche; no lamentaba haber hecho un corte en la cara Keenan mas bien; le gusto la reacción de ella “benditos sean sus reflejos”; -la próxima vez tenga más cuidado- dijo secamente
Dylan observo esos ojos violetas eran muy envolventes como ningunos que ella haya visto, cuando él estaba cerca siempre olía a frutos rojos y ella no entendía por qué; él solo la veía como un peón y mientras ella siguiera con esa idea en la cabeza todo iría bien.
Él se apartó de ella, el olor que tenía esa mujer lo hipnotizaba, era a sándalo con una mezcla de ámbar con esos ojos de lluvia y su cuerpo, pero él ya había tenido malas experiencias con las demonizas y no necesitaba otra.
-vamos a investigar una serie de ataques en el condado de Bronx y Brooklyn- dijo Cahal mirando a su jefe y a la amiga de Rina, ella le había dicho que Dylan no era mala era incluso casi excelente en su trabajo, pero muy reservada a cerca de su origen.
Dylan no medio palabras con nadie y se puso sus audífonos, para que entendieran que no quería hablar con nadie y camino a través de los pasillos de la agencia casi todos la miraban porque medio mundo sabía que no trabajaba ni aparecía en los mapas ese día.
Cuando llegaron al vestíbulo dijo –en serio, vamos a los dos condados más peligrosos de Nueva York y ustedes tienen Armani y Ferrari- señalando a los dos vampiros que las acompañaban, burlándose más bien examinándolos mientras se reía.