El mantra que toca la tierra

1634 Palabras
A ellas se acercó una mujer alta y estilizada con el cabello ondulado y muy largo de color crema y ojos azules como el mar; diciendo -Disculpa la interrupción, pero me llamas poderosamente la atención y además eres la única de la cual no sabemos nada- terminando de cierto aire de desprecio en sus palabras y las otras consortes murmurando detrás de ella Antes que Dylan pudiera responder, se trazó la madre de Keenan, apenas apareció todas le hicieron reverencia excepto ella y Alexa solo tenían rostros de duda ante tal actitud ante ella; -Ustedes dos porque no muestran su respeto, ante su superior- dijo la mujer enfocando su mirada en ellas, tenía los ojos violetas como su hijo y cabello rojo cual fuego -Perdone usted, leader Metis, son demasiado jóvenes, es por desconocimiento, señora- intercedió Ana por ellas, por suerte, ella tenía acceso a los recuerdos de Drake y supo inmediatamente que hacer    - ¡Metis! ¡Metis! ¡Al fin te encontré! - se escuchó en el horizonte una voz masculina y profunda, junto con eso un relámpago color dorado cayó muy cerca de ellas, tumbándolas todas al suelo excepto a Metis   Miraron al cielo estaba otro leader pero este era sumamente aterrador en poder, tanto que el cielo cambiaba de color con su mera presencia, este era de cabellos negros y lo más llamativo era una heterocromía en sus ojos, uno era turquesa y otro dorado, se preparó a disparar otro rayo y dio un impacto directo a Metis, en un susurro por parte de ella se escuchó -Darks- Dylan saco la conclusión de él era el padre de Keenan y eso explicaría porque son casi la misma imagen y la razón por la que rayo a pesar de que la impacto no le hizo mucho daño pero todo alrededor sí, incluyéndola, provocándole múltiples heridas por un simple roce, se levantó del suelo y ayudo a levantarse a Ana y Alexa. Darks cada minuto que pasaba, más poderoso se hacía y mayor era su ira, estaba preparando su ataque y Dylan recito un hechizo de protección del inframundo, solo lo había escuchado una vez, esperaba que funcionara y susurro rápidamente “Exponentia qui tangit terram meam suscepit sanguinem meum, quod pro defensione et ego partem de semine regni ferietque adiuro te ut non consurgant” Ella creo un domo prácticamente impenetrable para resistir la ira de Darks, pero aun así lograba derrumbarla, cuando cayó la capa que la protegía, se pudo observar sus largos cabellos plateados agarrados en una cola, pero lo que más llamaba la atención eran las marcas que estaban en su rostro y se le desdibujaban en el resto del cuerpo por encima de la ropa, además que le salían de sus dedos unas uñas largas en forma almendrada y afiladas que rompían sus guantes, mientras aún intentaba mantener la defensa y hasta que se acordó de cómo hacerla reflejante; él recibió parte de su propio ataque y ese contraataque logro que se fuera por el momento, pero eso no aseguraba nada, el domo se fue debilitando hasta que desapareció ahora sólo tenía que esperar que cada quien viniera con su pareja y listo; después se encargaría de ocultarse. Si la mirabas detenidamente también sus ojos, en área la esclera era de un color rojo pálido, que hacía que resaltara el color de sus ojos con unos labios color carmín. -Antes de que pregunten de este domo, nadie entra, ni nadie sale; hasta que vengan por ustedes- comento ella ante la mirada de asombro de las consortes de los seres más poderosos sobre la faz de la tierra Ana la miraba, pero no se atrevía a decir nada; pues respetaba la decisión de Dylan y de que nadie supiera lo de ella con Keenan; claro ella tampoco salía del asombro de la nueva apariencia y los nuevos poderes que tenía. - ¿Quién eres? - pregunto Metis con desagrado aún asombrada de que ella pudiera contra su consorte, aunque sea solo reflejando su ataque -Dylan- respondió ella mirándose las manos y sospechando que ese día iba a ser casi interminable -No, es esa la respuesta que esperaba; sé que eres un demonio, pero lo extraño es que interfieras en los asuntos terrenales- comentó ella parándose frente a Dylan, mirándola y notando enseguida de que carecía del innato color rojo en los ojos de su raza Justo en ese momento antes de ella pudiera decir algo llegaron Keenan los demás líderes, cada uno fue a buscar a su pareja y ellas les contaron lo sucedido, Dylan quería aprovechar ese alboroto para esfumarse, hasta que él dijo - ¿Para dónde vas? - -A ti últimamente, no se te escapa nada, verdad- replico ella con hartazgo, además de un ligero tono burlesco; no le agradaba para nada que la miraran como un bicho raro y estaba agotada por elaborar el domo. -Hijo, ¿Qué es ella? Y ¿Por qué te habla así? - pregunto Metis con desprecio aún sin comprender lo que observa, sabía que los demonios, no se mezclaban con otras especies, pues adoraban la pureza de sangre Dylan estaba harta de que la menospreciaran, las únicas que eran amables con ella, eran Ana y Alex, todas las demás eran groseras y respondió -Su Alteza Real, Dylan La princesa de sexto infierno, la segunda en la línea sucesión del trono del Inframundo e hija del leader Drake- con un tono de superioridad -Es mi consorte, madre- termino de decir Keenan, admitiéndolo en público por primera vez, era más por celos, que por cualquier otra cosa   Drake y Ana se miraron con complicidad, orgullosos de que ella lo diga en voz alta que él es su padre y el avance que ha tenido con el control de sus poderes, sin contar que ella y Keenan parecen muy unidos, aunque se quieran matar de vez en cuando, consecuencias de tener el mismo genio.    - ¡Una mestiza, sangre sucia! – exclamo Metis, mirándola aún con mayor desprecio y analizando que sádica broma del destino en hacerla consorte de su hijo, uno de los seres más puros - ¿Estás seguro hijo, de qué es tu consorte y no una aventura? – preguntó ella con duda y con la esperanza de sea mentira -Sí, madre, ella es mi consorte y te prohíbo que la trates con desdén- contesto Keenan colocando su brazo sobre los hombros de ella Ella en el fondo está contenta de que él la defendiera, aunque también estaba acostumbrada a la que trataran tenazmente y que le importara un comino. -Dime centinela, ¿Cómo alguien de tu clase llego hasta este punto? - comentó ella aún con altivez e incrédula de que existiera alguien como ella -Primero, tengo un nombre el cual es Dylan y segundo llegue de la misma forma, en que usted pudo haber llegado- respondió ella de forma burlona, acomodándose un mechón de cabello de rostro - ¡Muchacha Insolente! - exclamo Metis, lista para lanzarle un ataque furiosa por su osadía y mucho más por lo que representa Ella hizo un gesto con los labios y torció los ojos, aprovecho para alejarse, pero Keenan la tomo de la mano y se puso en medio de su madre y ella diciendo -Antes de hacerle daño, me lo tendrás que hacer a mí, por favor respeta su linaje y mucho más que ella es mía, madre -   Metis recapacito, perdería a su hijo si la atacaba, respiro profundo y preguntó para sembrar discordia - ¿Por qué aún no tiene tu marca como las demás consortes? - mostrando la suya en el brazo izquierdo en color turquesa -Ha sido mi culpa, no hemos completado el proceso- respondió él de una forma seca, ya abrazando a su consorte dando por terminada la conversación Hades camino hacia ellos tomado del brazo de la misma mujer de cabello crema y ojos azules y dijo- No es común que diga esto, pero gracias por proteger a mi Artemisa- Dylan los miro y asintió, contestando - espero haber despejado sus dudas acerca de mi extraño ser- con una sonrisa irónica en los labios Él conecto su mente junto a de su consorte para saber de qué hablaba ella, Artemisa tomo un respiro y dijo -lo siento, no te hice la pregunta de forma correcta; hablo por mí y las demás que se encuentran aquí estamos en deuda contigo y lastimosamente nos ganó el morbo y la curiosidad; en lo personal nunca había visto un demonio noble tan de cerca- -No te estabas perdiendo de nada bueno- respondió Dylan como de costumbre y luego tornándose un poco más seria explico -debemos irnos de aquí aún hay reminiscencia del domo, pero apenas acabe estamos indefensos a la intemperie-  Al ella decir estas palabras todos comenzaron a trazarse a sus respectivos refugios, incluyéndolos a ellos, ya en la mansión retirada del centro de la ciudad Keenan aún estaba intrigado de sus nuevos poderes y que alcance tenían, para soportar un ataque de su padre, ya es de considerarlo. Él preguntó - ¿Cómo lo hiciste? - pues no le encontraba lógica ni su madre podía ni siquiera defenderse, solo que los ataques de su padre le hacían el daño mínimo por ser su consorte -Hice ¿Qué? - replicó ella, alejándose de él hacia una ventana y murmuro -yo mejor me voy a dormir- caminando hacia la cama que había allí Él la tomo del brazo y la tumbo sobre él en la cama y pregunto nuevamente - ¿Cómo hiciste el domo? - sin soltarla -El mantra que toca la tierra- respondió ella con un tono de pregunta tonta, moviéndose para que la soltara -Me fascinas, cuando te tengo en mis manos- dijo él y mirándola continuo -por favor no respuestas obvias, explícame-
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