Zacary y Frederick, con sus cuerpos sudorosos continuaban en el suelo, mientras el hombre abrazaba al chico que se veía en la obligación de continuar acariciándole, e incluso besarle su grasoso y pestilente cuerpo, lleno de vellos impregnados de sudor. —Volviste a desobedecerme…— Musita Frederick, acariciando en esta ocasión una mejilla de Zacary, que como siempre trata de mostrarse inexpresivo — Hazle sexo anal al juguete, vamos quiero verlos. No me siento satisfecho, ya que no puedo dañarte demasiado porque mi futuro esclavo se daría cuenta. Si no obedeces, esta chica será comida de perros hoy mismo — Advierte el hombre continuando con las caricias al rostro de Zacary. —No lo decepcionaré… señor — Promete el esclavo levantándose de su lugar, para ir rumbo a su hermana, pero el

