Santiago y Mik comenzaron a caminar rumbo a la casa de campo de Nick. Mientras se dirigían a esa dirección, el chico coreano podía notar como Santiago estaba más callado de lo usual, un detalle que no le agradaba, porque eso significaba que algo no estaba bien en él. Sin embargo, todas sus interrogantes no tardaron demasiado en ser aclaradas, cuando el mismo castaño decidió despejar esa nube de incertidumbres, que opacaban los pensamientos de Mik. —Cuando iba en el auto, Leo apenas y me dirigió la palabra. Solo hablaba con mi abuelo de distintos temas, y a mí me trataban como el chiquillo tonto. Me sentí muy mal Mik… y además en lo que va del paseo, ni siquiera Leo se ha acercado a mí — Confiesa Santiago completamente decaído. Mik suspira negando con su cabeza. —Santi ¿No

