A diferencia de Misha, que deseaba codearse de la “plebe”, Jacob le pidió a su padre que le diera una habitación exclusivamente para él, ya que no deseaba compartirla con nadie, incluso ni siquiera con Misha, y ahora que estaba instalado, su nuevo “novio” Russel estaba sobre él besándole. Debía admitir que estaba comenzando a sentir algo por ese chico, era cariñoso, inteligente y además besaba como los dioses. Quizás después de todo, Russel sería perfecto para ayudarle a sacar a Thomas de su cabeza. El único problema, era que chico de cabellos rizados, estaba yendo demasiado rápido para su gusto, como en ese instante que Russel ya lo había acostado en la cama, dispuesto a quitarle la ropa. —Eh Russel… no soy de esos ¿okey? así que te voy a recomendar que vayas bajando de tono

