Jacob permitía que ese chico llamado Russel siguiera el ritmo. Como su experiencia en besos era prácticamente nula, se vio en la necesidad de dejar a los "profesionales" a cargo. Pero a pesar de sus escasos conocimientos, él no se quedó con los brazos cruzados. Con varias caricias y apretujadas al cuerpo del muchacho, bastaron para que no quedara como un tonto, que no sabía lo que estaba haciendo. El joven ya conocía la fama que precedía a Jacob. Por supuesto que sí, ya que Russel, como una gran cantidad de chicos que pretendían estudiar en el instituto Kickpatrick, venían del mismo colegio donde el de ojos grises estudió, en el cual había sido famoso por ser un chico atractivo, talentoso, y excesivamente inteligente, llegando a entrar al cuadro de honor del colegio, lo que conllevó a

