Cuando llegaron, Laura ya estaba en casa, mientras William se encontraba sentado en el comedor, y Sam colocaba los platos para comenzar a servir la comida. El castaño cuando vio a su hijo y a Mik llegar, se alegró mucho. — ¡Chicos! Creí que iban a salir después de clases como siempre lo hacen. Oh, entonces prepararé dos puestos más… — Indica Sam, escuchando como la puerta se abría nuevamente, dando paso a Xen y Sail. —Umm, prepararé cuatro puestos más, esperen. William ayúdame con las sillas, Laura vez trayendo la comida — Ordena Sam, al instante que el pelinegro se levantaba con fastidio, al igual que su hija. Xen y Sail sonrieron falsamente, mientras que Mik hacia lo mismo, a diferencia de Santi, que se arrastraba a su habitación con un andar triste. —No tengo hamb

