Al día siguiente Isaac notaba que Misha había estado muy extraño, en las primeras clases se sentó en otro lugar, y en las horas que estuvieron en el comedor, ni siquiera le miraba. No entendía que ocurría, y eso de cierta forma le tenía muy mal. Sentía que había avanzado mucho con el rubio, pero literalmente de la noche a la mañana, este le estaba evitando, de una manera demasiado evidente. Ahora el muchacho, se encontraba con su hermano y Thomas en el jardín, en una hora libre que todos tenían. — ¡Oye grandulón, has un COU-DE-PIED! ¿Qué, no puedes? — Grita un joven que se encontraba con su grupo de amigos, Thomas que estaba acostado en la grama, vio a lejos como estos se reían a carcajadas mientras les señalaban, y los gemelos que no entendían aquello, miraron a Thomas con

